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El papa Francisco nos ha regalado una hermosa Encíclica que llamó Fratelli Tutti, es decir, todos somos hermanos, y que habla sobre la fraternidad y la amistad social.

La entregó al mundo desde la tumba de San Francisco de Asís, siendo la primera de la historia firmada por un papa fuera de Roma. 

La escribió en su lengua materna, es decir, en castellano, y recoge su enseñanza social entregada a lo largo de sus 8 años de pontificado.

Y de verdad viene como anillo al dedo para este tiempo de adviento en el cual nos preparamos a recibir a Jesús, el Salvador del mundo, que nace pobre en la gruta de Belén. 

Esta Encíclica nos ayuda a entender muy profundamente el verdadero sentido de la Navidad y del mensaje de Jesús de Nazareth, el que nació de María. 

Si nos preguntamos qué significa Navidad para mí y para el mundo, Fratelli Tutti responde plenamente a esta interrogante.

Por ello les comparto algunas de sus sabias reflexiones que nos ayudarán a redescubrir y vivir la Navidad en su verdadero sentido, tan alejado del consumismo y de las formas que ocultan su real significado. 

En Belén nace el sueño de Dios

San Pablo dice que “al llegar la plenitud de los tiempos, Dios envió a su hijo nacido de mujer” (Gálatas) para llevar a plenitud su plan de amor, su proyecto, su sueño sobre la Humanidad. 

En Belén Dios se hace hombre para que el hombre llegue a ser hijo de Dios. 

El nacimiento de Jesús es el nacimiento de un nuevo mundo, de un nuevo orden social, del proyecto definitivo que Dios para sus hijos e hijas guardado en su corazón desde toda la eternidad. 

Fratelli Tutti desarrolla este sueño de Dios que ha comenzado en Belén.

Al inicio de la Encíclica el Papa nos dice que nos quiere proponer “una forma de vida con sabor a Evangelio”, en la huella de San Francisco de Asís.

Dice: “Este santo del amor fraterno, de la sencillez y de la alegría, que me inspiró a escribir la encíclica Laudato si, vuelve a motivarme para dedicar esta nueva encíclica a la fraternidad y a la amistad social. Porque san Francisco, que se sentía hermano del sol, del mar y del viento, se sabía todavía más unido a los que eran de su propia carne. Sembró paz por todas partes y caminó cerca de los pobres, de los abandonados, de los enfermos, de los descartados, de los últimos”. FT2.

Y explica el objetivo de su nueva carta: “Entrego esta encíclica social como un humilde aporte a la reflexión para que, frente a diversas y actuales formas de eliminar o de ignorar a otros, seamos capaces de reaccionar con un nuevo sueño de fraternidad y de amistad social que no se quede en las palabras.” FT6

Y agrega: “Anhelo que en esta época que nos toca vivir, reconociendo la dignidad de cada persona humana, podamos hacer renacer entre todos, un deseo mundial de hermandad. Entre todos: ¡Qué importante es soñar juntos! …Soñemos como una única humanidad, como caminantes de la misma carne humana, como hijos de esta misma tierra que nos cobija a todos, cada uno con la riqueza de su fe o de sus convicciones, cada uno con su propia voz, todos hermanos”. FT 8

Desarrollo de la Encíclica

Ver o reconocer. El papa comienza dando una mirada a nuestra realidad, recorre el mundo que nos toca vivir con sus conflictos, guerras, pobrezas y divisiones. El las llama las sombras de un mundo cerrado, donde los sueños de un mundo mejor se rompen en pedazos…

Nos llena de emoción al encontrar que el Papa cita en este punto al Cardenal R. Silva H en la homilía del Te Deum de 1974.  Al hablar de las nuevas formas de colonización cultural dice: 

“No nos olvidemos que «los pueblos que enajenan su tradición, y por manía imitativa, violencia impositiva, imperdonable negligencia o apatía, toleran que se les arrebate el alma, pierden, junto con su fisonomía espiritual, su consistencia moral y, finalmente, su independencia ideológica, económica y política”. 

Entre estas sombras el Papa destaca que en el mundo de hoy hay descartados (enfermos, adultos mayores, no nacidos…) donde los Derechos Humanos no son iguales para todos, donde hay una III° Guerra Mundial en etapas, en que, a pesar de los grandes avances en la Humanidad, se observa un deterioro de la ética y un debilitamiento de los valores espirituales…azotados por una pandemia global que nos recuerda que nadie se salva solo.  Dice el Papa: 

Ojalá que al final ya no estén “los otros”, sino sólo un “nosotros” … Ojalá que tanto dolor no sea inútil, que demos un salto hacia una forma nueva de vida y descubramos definitivamente que nos necesitamos y nos debemos los unos a los otros, para que la humanidad renazca con todos los rostros, todas las manos y todas las voces, más allá de las fronteras que hemos creado”. FT 35.

Aborda también el drama de los migrantes, los nuevos desafíos de las redes virtuales las cuales han permitido un aumento de violencia e intolerancia en la convivencia social, de los que sufren alguna discapacidad “esos exiliados ocultos… que son tratados como cuerpos extraños en la sociedad” … y del racismo, ese virus que muta fácilmente… FT 97,98. 

En la dinámica del Juzgar o Interpretar esta realidad, el Papa busca iluminar desde la parábola del Buen Samaritano (Lc 10,25-37). Ese hombre herido es el abandonado ante el cual debo tomar una posición. La del amor fraterno. 

Desde Caín y Abel, pasando por Job, la Biblia nos habla del desafío de las relaciones entre nosotros…” para crear una cultura que nos oriente a superar las enemistades y a cuidarnos unos a otros”. FT 57

“Hoy y cada vez más, hay heridos…” dice el Papa. Ft 69… La paradoja es que a veces, quienes dicen no creer, pueden vivir la voluntad de Dios mejor que los creyentes” al detenerse e inclinarse frente al herido. Ft 74. 

En este punto el papa nos invita a recomenzar. Ante la pregunta ¿Quién es mi prójimo? Jesús en el Buen Samaritano nos llama a hacernos prójimos, es decir próximos, cercanos, a todos los hombres y mujeres que nos rodean, especialmente del caído. 

En el Actuar o elegir el Papa nos recuerda el mandamiento del amor que Jesús nos enseñó. Él lo llama pensar y gestar un mundo abierto. Dice: “Un ser humano está hecho de tal manera que no se realiza, no se desarrolla ni puede encontrar su plenitud «si no es en la entrega sincera de sí mismo a los demás… Ft 87 “Hechos para el amor, hay en cada uno de nosotros «una ley de éxtasis: salir de sí mismo para hallar en otro un crecimiento de su ser» …

Y concluye diciendo: “Todos los creyentes necesitamos reconocer esto: lo primero es el amor, lo que nunca debe estar en riesgo es el amor, el mayor peligro es no amar (cf. 1 Co 13,1-13) … en definitiva es lo que está detrás de la palabra “caridad”: el ser amado es “caro” para mí, es decir, «es estimado como de alto valor». Ft 93.

Y aclara que el prójimo no es solo un socio, entendiendo por tal el asociado por intereses comunes. No. El prójimo es el hermano. Ft 102.

Es necesario, dice el Papa, promover el bien moral, expresado en la benevolencia (del latín bene, bien y volentia, voluntad) que significa “la actitud de querer el bien del otro”. 

Asimismo, destaca el valor de la solidaridad la cual se aprende en la familia. Dice: “Ellas constituyen el primer lugar en el que se viven y se transmiten los valores del amor y de la fraternidad, de la convivencia y del compartir, de la atención y del cuidado del otro. Ellas son también el ámbito privilegiado para la transmisión de la fe desde aquellos primeros simples gestos de devoción que las madres enseñan a los hijos. …Los valores de la libertad, del respeto recíproco y de la solidaridad se transmiten desde la más tierna infancia. FT 114.

Agrega: “Es posible soñar y pensar en otra humanidad. Es posible anhelar un planeta que asegure tierra, techo y trabajo para todos”. Ft 127.

Concluye el Papa diciendo que la construcción de este sueño de una nueva fraternidad y amistad social sólo es posible con la ayuda y la referencia a Dios. “Los creyentes pensamos que, sin una apertura al Padre de todos, no habrá razones sólidas y estables para el llamado a la fraternidad. Estamos convencidos de que «sólo con esta conciencia de hijos que no son huérfanos podemos vivir en paz entre nosotros». Porque «la razón, por sí sola, es capaz de aceptar la igualdad entre los hombres y de establecer una convivencia cívica entre ellos, pero no consigue fundar la hermandad». Ft 272. 

Queridos hermanos:

Estas profundas reflexiones del Papa nos ayuden a prepararnos al nacimiento del Salvador, quien nos regala la fuerza de su vida, pasión y muerte para cambiar nuestro mundo, para hacerlo una mesa para todos, de hermandad y de paz. 

Que esta convicción sea el mejor regalo de Navidad para todos.

¡Dios les bendiga y Feliz Navidad!

+Tomislav Koljatic M.

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