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Queridos hermanos:

El año del Centenario de la fundación de la Diócesis y Año Santo Jubilar ha comenzado con muchos signos de esperanza. 

En enero tuvimos muchas actividades pastorales muy hermosas y concurridas, realizadas especialmente por los jóvenes.

Las tradicionales misiones de verano convocaron a cientos de misioneros que recorrieron nuestros campos y ciudades sembrando con generosidad las semillas del Reino. 

No solo tuvimos los Misioneros y trabajos de verano de la pastoral juvenil diocesana, de la pastoral DUOC UC, de la Misión País UC, de la Pastoral de la U Finis Terrae, de las familias de Schoenstatt, entre otras, sino que también surgieron experiencias misioneras de entre nosotros mismos, especialmente de parroquias.

Entre ellas se realizó una Misión en el territorio de San Alfonso de Cauquenes, en la que participaron más de 60 laicos junto a los sacerdotes redentoristas. Ellos recorrieron las calles de su sector con mucha generosidad y fe, removiendo la tierra fértil de esos corazones anhelantes de recibir la visita del Señor en la persona de los misioneros. 

Asimismo, en la P. San Francisco de Cauquenes, unos 30 laicos junto a las religiosas Evangelizadoras Eucarísticas de los Pobres y el párroco, P. Luis Retamal, estuvieron misionando 15 comunidades rurales durante todo el mes de enero. Fueron más de 15 comunidades, las que fueron misionadas en esos días. 

Concluyó esa Misión en la celebración de Nuestra Señora de Fátima en el Sector de La Gruta de Cauquenes, con una hermosa concurrencia de fieles venidos de todas esas comunidades.

Por otro lado, unos 4 mil jóvenes católicos de todo Chile participaron de la Primera Jornada Nacional de la Juventud 2025 en La Serena durante la última semana de enero. Desde la Diócesis asistieron 100 jóvenes acompañados por adultos y asesores de la pastoral y el Obispo. 

Este acontecimiento eclesial que congregó a unos 4.500 jóvenes venidos de todo el país, nos permitió confirmar que los jóvenes siguen buscando y amando a Jesús, sirviendo a sus hermanos en la vida cotidiana y participando de su Iglesia. 

Todo el desarrollo de la JNJ se realizó según lo planificado, con catequesis y Misa diaria en las parroquias de Serena y Coquimbo, ferias vocacionales, vía crucis por las calles de la ciudad, conciertos de canto católico, confesiones, y sobre todo mucha alegría, responsabilidad y un compartir ideales y sueños entre los jóvenes venidos de todos los rincones del país. 

Hubo más de mil familias que acogieron a los jóvenes venidos de otras ciudades. Para muchos jóvenes esta experiencia fue la más recordada de todas. 

Una mención aparte merece la Vigilia de Adoración con el Santísimo Sacramento realizada en la playa en torno al Faro en día sábado por la tarde. Fue un momento único, de profunda oración, espiritualidad y fe, que conmovió a los miles de asistentes a la Jornada. 

Asimismo, la Misa final realizada en el mismo lugar el domingo en la mañana, nos permitió celebrar la Cena de Jesús y su triunfo en la Resurrección en ese lugar que refleja la belleza de Dios en su creación, todo esto acompañado por el canto y la alabanza de las mejores voces de la Iglesia en Chile.

También me gustaría destacar la fraternidad y cercanía de los Obispos que acompañaron a sus delegaciones de jóvenes, compartiendo con ellos todos los días y todas las actividades realizadas. 

Otra gran riqueza de esta Jornada fue el constatar que hay cientos de adultos, consagrados y laicos, especialmente catequistas y profesores, que acompañan a los jóvenes en el día a día de sus vidas. Ellos son una buena noticia para nuestra Iglesia y los jóvenes. Me parece que esto es una semilla de esperanza muy potente para el futuro de nuestra pastoral juvenil. 

Por cierto, durante la semana de la Jornada nunca hubo un acto de violencia o de desorden por parte de los jóvenes. Por el contrario, ellos siempre fueron respetuosos y cooperaron con los organizadores de los eventos y llevaron alegría y amor a los que compartían con ellos en las calles y plazas. 

También es bueno señalar que la Novena de la Candelaria de Chanco y su fiesta principal fueron muy concurridas y llenas de fe y piedad. Como siempre, miles de fieles peregrinaron al Santuario para saludar a la Madre de Dios y renovar su compromiso de fe con su Hijo y la Iglesia. 

Decía al comenzar que hemos comenzado este 2025 con mucha esperanza. Recordemos que el Papa Francisco nos ha convocado a ser “peregrinos de la esperanza que no defrauda”. Rom 5,5

Dice el papa: “La esperanza efectivamente nace del amor y se funda en el amor que brota del Corazón de Jesús traspasado en la cruz… La esperanza cristiana, de hecho, no engaña ni defrauda, porque está fundada en la certeza de que nada ni nadie podrá separarnos nunca del amor divino: «¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? (Rm 8,35). 

Queridos hermanos:

Marzo será el mes de la Cuaresma, en preparación a la Semana Santa. Que pueda ser para todos, un momento de encuentro vivo y personal con el Señor Jesús, «puerta» de salvación (cf. Jn 10,7.9); con Él, a quien la Iglesia tiene la misión de anunciar siempre, en todas partes y a todos como «nuestra esperanza» (1 Tm 1,1).

Les bendigo en este comienzo del Año Jubilar con la mirada puesta en la Madre de Jesús, “Vida, dulzura y esperanza Nuestra”, pidiéndole nos acompañe en este tiempo de gracia. 

+Tomislav Koljatic M.

Obispo

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