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La misión en tiempos de pandemia

Misión como testimonio

La misión, en su comprensión más común, implica un movimiento de salida. De hecho, el mismo paradigma misionero del Papa Francisco, tiene como trasfondo la imagen de una Iglesia en salida. A los jóvenes el Papa siempre les pide ser «callejeros» de la fe, de estar en la calle, anunciando el Evangelio. Ahora bien, si esta es la comprensión común del camino misionero, ¿cómo podemos ser misioneros en tiempos de pandemia, considerando que, para prevenir contagios, debemos permanecer confinados en nuestras casas? Las calles ya no están disponibles para recorrerlas anunciando el evangelio, nuestras parroquias están cerradas para los encuentros pastorales y en general, los contactos personales están bien limitados. 

En tiempos de pandemia, me parece que debemos recordar que la primera acción misionera no es siempre una acción en salida, sino el «testimonio» de vida. Ya Pablo VI señalaba con fuerza la importancia del testimonio, que suscita en otros la pregunta del por qué los cristianos viven de esa manera (EV 21) y despierta el interés por conocer el motivo por el cual un cristiano vive sirviendo a los demás. Francisco, en la misma línea, afirma que más que hacer una misión, «somos» una misión, nuestro testimonio es ya una misión, sin decir ni hacer nada. Recordemos, por ejemplo, los cristianos que viven en países donde no hay libertad religiosa para anunciar el evangelio, su testimonio silencioso es misionero. Incluso, la patrona de las misiones, santa Teresita del Niño Jesús, fue una monja que no salió de su claustro. 

Por ello, en estos tiempos donde somos llamados a estar confinados en nuestros hogares, el testimonio de vida, en especial en el servicio a nuestros hermanos, es nuestro camino misionero más importante y fecundo, pues no podemos renunciar a lo que somos: una misión.

  Pbro. Ronald Flores CSsR

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