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Con profunda tristeza, pero en la esperanza de la resurrección, informamos que, en horas de la madrugada, del viernes 2 de octubre, partió a la Casa del Padre Dios, Don Roberto Águila Alarcón. Encargado Diocesano de Pastoral de Salud en Caritas Linares

Su deceso se produjo pasadas las 3 de la madrugada en el Hospital de Talca, donde fuera internado por una insuficiencia renal, el 3 de septiembre, contagiándose durante su estadía en el recito asistencial de covid19, lo que aceleró el deterioro de salud. A raíz de esta misma condición su féretro fue trasladado a Linares en la mañana del viernes 2. Dado los protocolos, en estos casos, su sepultación debió ser muy rápida, no sin antes tener un breve responso, a cargo del P. Alex Troncoso y el Diácono Jorge Concha, muchos amigos y conocidos que quisieron acompañar a su familia en esta despedida, antes de ingresar con sus restos mortales al Parque Las Rosas.

Por su parte personal del Obispado y Caritas Linares, saludó el paso por calle Freire, momento de gran emoción, que permitió a sus compañeros despedirse de quien por tantos años dedicara su servicio a la pastoral de la salud y vida. Nuestra oración y cariño por eterno descanso de Don Roberto y para el consuelo y paz de su familia

Con emoción podemos decir que son cientos los mensajes recibidos, expresado su cariño y gratitud por la vida de Don Roberto, para acopiarlas ordenadamente hemos dispuesto un libro digital para este registro. Con nuestras palabras y oraciones abracemos a su familia y amigos. https://forms.gle/mUVy5ZyCw9Vm8vfg6

Por razones de espacios, publicaremos dos de estos hermosos testimonios


Querido hermano:

Luego de saludarte fraternalmente, quiero compartirte la pena que he sentido por la muerte de un buen colaborador tuyo, Roberto Águila Alarcón, un apóstol de la salud.  Tuve la oportunidad de trabajar varios años en la Comisión Nacional para la salud, del episcopado y apreciar lo valioso y generoso que era Roberto. Fue un excelente aporte para el trabajo que realizábamos.

Por lo anterior siento la necesidad de compartir contigo su partida, porque sin duda era un gran aporte para el apostolado de tu diócesis en el ámbito de la salud.  Lo tendré muy presente en la Misa que debo celebrar en pocos minutos más.  Te ruego puedas dar un saludo a sus familiares y a sus compañeros en el trabajo que realizaba para los enfermos.

Sin otro particular me despido deseándote muchas bendiciones para el trabajo que el Señor te ha confiado. 

                                               +Padre Obispo Manuel Camilo Vial


A Roberto con cariño

…pues si vivimos, para el Señor vivimos, y si morimos, para el Señor morimos; 

por tanto, ya sea que vivamos o que muramos, del Señor somos.  (Romanos 14,8)

Expresar un sentimiento no es fácil, menos aun cuando un acontecimiento nos ha tocado profundamente el alma dejándola en silencio, llena de recuerdos, agradecimientos, nostalgia y una gran pregunta ¿Por qué?, donde la única respuesta la encuentro solo en la fe que me hace creer que Dios escribe derecho en renglones torcidos y me confirma su primacía sobre la vida, porque la muerte no existe para quien ha vivido en Él por Él en un servicio abnegado como tú, querido amigo, compinche de horas, de caminos polvorientos, de conversaciones de las más altas experiencia de Dios, y de las tan humanas por nuestra condición de hombres débiles. No puedo evitar llorar mientras escribo, porque aprendí a quererte mucho en el tiempo que te conocí, tan disponible, preocupado, atento, a veces llevado a tu idea, pero siempre de buen ánimo y servicial. 

La vida me vuelve a confirmar que en los misterios del Señor él va tejiendo la historia de cada uno y la va uniendo a otros que sin tener lazos sanguíneos nos hacemos familia en la fe, la confianza, la ayuda mutua y sobre todo en el amor reciliente levantándonos el ánimo para seguir dando todo por el TODO. Así lo hiciste entregándote en la persona de tantos rostros de las diversas comunidades que recorrías, para alguna celebración, llevando la Buena Nueva o simplemente para preguntar cómo estaban y cómo seguían tus queridos enfermos, un gesto tan sencillo, pero tan valioso en la construcción del Reino de los cielos que crece en lo pequeño y escondido. 

Querido Roberto, corre caminos, en tu corta enfermedad uniste a tantos en oración, signo del cariño que tenemos por ti, ahí está tu recompensa y la que debe ser consuelo para tu esposa, hijas, y todos tus seres queridos, aprendiste del Sembrador a esparcir las semillas con generosidad sin mirar el terreno, sino la posibilidad de germinación… Me reúso a pensar que esto que hoy te digo es una despedida ante la partida hacia el abrazo cálido y misericordioso de tu Padre y Nuestro Padre, pues en Dios solo hay encuentros y allí nos volveremos a sentar esta vez en su mesa larga y colorida, perdonados y reconciliados, la vida nos separa por un instante comparado con la eternidad que nos espera.

La frase de la carta de San Pablo a los Romanos, con la cual comencé estas líneas, nos sirvan de paz y certeza para nuestras almas hoy un tanto confundidas y entristecidas, a mí me dieron mucho consuelo al ver partir un ser muy amado, y como dice una canción “Somos de Cristo, vamos a Él, pero nunca hemos dejado de estar a su lado”. 

Hasta luego querido Roberto, te extrañare, al igual que muchas personas de los vastos sectores rurales de nuestra diócesis. Sé que estas bien ya descansando de las fatigas de este mundo y gozando de los consuelos de Dios. Me duele no poder acompañarte en este momento, pero donde mis pies no pueden ir mi mente y corazón sí. Y allí estoy…  Buen viaje, fue un placer ser tu copiloto aquí en la tierra, cuando veas a la virgen María intercede por nosotros, para que en su corazón de MADRE nos siga guardando y bendiciendo. Hasta pronto. Hna. Cristina Soto. Religiosa Ntra. Sra. de la Consolación

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