La vocación según el Papa Francisco

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Queridos hermanos:
En el pasado Sínodo de los Jóvenes del año pasado, un tema muy trabajado fue el de la vocación, entendido en el sentido más amplio de la palabra. En este editorial les entrego la reflexión del Papa sobre esto desarrollado en el capítulo octavo de la Christus Vivit, en que habla sobre el amor y la familia, el trabajo y la vocación a la vida consagrada

La Vocación


Lo primero que el Papa define es lo que se entiende por vocación. Dice: “Es verdad que la palabra “vocación” puede entenderse en un sentido amplio, como llamado de Dios. Incluye el llamado a la vida, el llamado a la amistad con Él, el llamado a la santidad, etc. Esto es valioso, porque sitúa toda nuestra vida de cara al Dios que nos ama, y nos permite entender que nada es fruto de un caos sin sentido, sino que todo puede integrarse en un camino de respuesta al Señor, que tiene un precioso plan para nosotros 248.
Francisco nos recuerda que todo bautizado está llamado a la santidad, cada uno por un camino personal, único, irrepetible. En este sentido la santidad es descubrir el amor de Dios que nos rodea siempre, como la amistad de los amigos, y que Él nos llama a dar la vida por los demás.
Su llamado a la amistad con Él
Lo primero y fundamental de toda vocación cristiana es descubrir ese amor de amistad que Dios tiene por cada persona. Así como Jesús a Pedro le pregunta: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas? (Jn 21,16). Es decir: ¿Me quieres como amigo? La misión que recibe Pedro de cuidar a sus ovejas y corderos estará siempre en conexión con este amor gratuito, con este amor de amistad” 250.
El joven rico no descubrió la mirada amorosa del Señor, plena de amistad que lo llamaba a seguirlo. Prefirió sus riquezas antes que la amistad del Señor. Mt 19,22.
En definitiva, “la salvación que Dios nos regala es una invitación a formar parte de una historia de amor que se entreteje con nuestras historias” 252.
Tu ser para los demás
Nos recuerda el Papa que “somos llamados por el Señor a participar en su obra creadora, prestando nuestro aporte al bien común a partir de las capacidades que recibimos. Este es un servicio misionero a los demás….Nuestra vida en la tierra alcanza su plenitud cuando se convierte en ofrenda”.
Así, la vocación no es solo saber que trabajos puedo hacer para ganar dinero, para estar ocupados, para complacer a otros, sino saber cuáles trabajos me ayudan a servir mejor al prójimo.
Al respecto les comparto un texto que es muy completo e iluminador en el que cita a San Alberto Hurtado. Dice: “Es en definitiva reconocer para qué estoy hecho, para qué paso por esta tierra, cuál es el proyecto del Señor para mi vida. Él no me indicará todos los lugares, los tiempos y los detalles, que yo elegiré prudentemente, pero sí hay una orientación de mi vida que Él debe indicarme porque es mi Creador, mi alfarero, y necesito escuchar su voz para dejarme moldear y llevar por Él. Entonces sí seré lo que debo ser, y seré también fiel a mi propia realidad.Para cumplir la propia vocación es necesario desarrollarse, hacer brotar y crecer todo lo que uno es. No se trata de inventarse, de crearse a sí mismo de la nada, sino de descubrirse a uno mismo a la luz de Dios y hacer florecer el propio ser… Tu vocación te orienta a sacar afuera lo mejor de ti para la gloria de Dios y para el bien de los demás. El asunto no es sólo hacer cosas, sino hacerlas con un sentido, con una orientación. Al respecto, san Alberto Hurtado decía a los jóvenes que hay que tomarse muy en serio el rumbo: «En un barco al piloto que se descuida se le despide sin remisión, porque juega con algo demasiado sagrado. Y en la vida ¿cuidamos de nuestro rumbo? ¿Cuál es tu rumbo? Si fuera necesario detenerse aún más en esta idea, yo ruego a cada uno de ustedes que le dé la máxima importancia, porque acertar en esto es sencillamente acertar; fallar en esto es simplemente fallar».
Llegados a este punto la vocación se abre a dos caminos: formar una familia y el trabajo. Esto lo confirman las encuestas como las 2 grandes preocupaciones de los jóvenes. Por ser temas tan importantes preferiré entregar las palabras del S Padre que constituyen una espléndida síntesis de la postura cristiana.
El amor y la familia
“Los jóvenes sienten con fuerza el llamado al amor, y sueñan encontrar la persona adecuada con quien formar una familia y construir una vida juntos. Sin duda es una vocación que Dios mismo propone a través de los sentimientos, los deseos, los sueños. (Ver Exhortación Amoris laetitia especialmente los capítulos 4 y 5) 260.
En este contexto, recuerdo que Dios nos creó sexuados…Dentro de la vocación al matrimonio hay que reconocer y agradecer que «la sexualidad, el sexo, son un don de Dios. Nada de tabúes. Son un don de Dios, un don que el Señor nos da. Tienen dos propósitos: amarse y generar vida. Es una pasión, es el amor apasionado. El verdadero amor es apasionado. El amor entre un hombre y una mujer, cuando es apasionado, te lleva a dar la vida para siempre. Siempre. Y a darla con cuerpo y alma».

El Sínodo resaltó que «la familia sigue siendo el principal punto de referencia para los jóvenes. Los hijos aprecian el amor y el cuidado de los padres, dan importancia a los vínculos familiares y esperan lograr a su vez formar una familia. Sin duda el aumento de separaciones, divorcios, segundas uniones y familias monoparentales puede causar en los jóvenes grandes sufrimientos y crisis de identidad. A veces deben hacerse cargo de responsabilidades desproporcionadas para su edad, que les obligan a ser adultos antes de tiempo. Los abuelos con frecuencia son una ayuda decisiva en el afecto y la educación religiosa: con su sabiduría son un eslabón decisivo en la relación entre generaciones»[145].

Es verdad que estas dificultades que sufren en su familia de origen llevan a muchos jóvenes a preguntarse si vale la pena formar una nueva familia, ser fieles, ser generosos. Quiero decirles que sí, que vale la pena apostar por la familia y que en ella encontrarán los mejores estímulos para madurar y las más bellas alegrías para compartir. No dejen que les roben el amor en serio. No dejen que los engañen esos que les proponen una vida de desenfreno individualista que finalmente lleva al aislamiento y a la peor soledad.

Hoy reina una cultura de lo provisorio que es una ilusión. Creer que nada puede ser definitivo es un engaño y una mentira. Muchas veces «hay quien dice que hoy el matrimonio está “pasado de moda” […]. En la cultura de lo provisional, de lo relativo, muchos predican que lo importante es “disfrutar” el momento, que no vale la pena comprometerse para toda la vida, hacer opciones definitivas […]. Yo, en cambio, les pido que sean revolucionarios, les pido que vayan contracorriente; sí, en esto les pido que se rebelen contra esta cultura de lo provisional, que, en el fondo, cree que ustedes no son capaces de asumir responsabilidades, cree que ustedes no son capaces de amar verdaderamente»[146]. Yo sí tengo confianza en ustedes, y por eso los aliento a optar por el matrimonio.

Es necesario prepararse para el matrimonio, y esto requiere educarse a sí mismo, desarrollar las mejores virtudes, sobre todo el amor, la paciencia, la capacidad de diálogo y de servicio. También implica educar la propia sexualidad, para que sea cada vez menos un instrumento para usar a los demás y cada vez más una capacidad de entregarse plenamente a una persona, de manera exclusiva y generosa.
Los solteros, incluso si no son intencionales, pueden convertirse en testimonio particular de la vocación (bautismal) en su propio camino de crecimiento personal”. CV 259-267
El trabajo
Ciertamente que el tema del trabajo es un tema principal para toda persona, también para un joven.
Hoy en día los jóvenes se mueven fluidamente de un trabajo a otro, de una carrera a otra. “El trabajo puede definir el uso del tiempo y puede determinar lo que pueden hacer o comprar…la calidad y la cantidad del tiempo libre. El trabajo define e influye en la identidad y el autoconcepto de un adulto joven y es un lugar fundamental donde se desarrollan amistades y otras relaciones porque generalmente no se trabaja solo. Permite buscar el significado de la propia vida y el cumplimiento de los sueños y visiones 268.
Ruego a los jóvenes que no esperen vivir sin trabajar, dependiendo de la ayuda de otros. Eso no hace bien, porque «el trabajo es una necesidad, parte del sentido de la vida en esta tierra, camino de maduración, de desarrollo humano y de realización personal. La espiritualidad cristiana ha desarrollado también una rica y sana comprensión sobre el trabajo.
“El Sínodo remarcó que el mundo del trabajo es un ámbito donde los jóvenes «experimentan formas de exclusión y marginación. La primera y la más grave es el desempleo juvenil, que en algunos países alcanza niveles exorbitados. Además de empobrecerlos, la falta de trabajo cercena en los jóvenes la capacidad de soñar y de esperar, y los priva de la posibilidad de contribuir al desarrollo de la sociedad 270.
Es tarea del Estado y los Gobiernos proveer trabajo a los jóvenes. A veces un joven debe aceptar la realidad de trabajar en lo que encuentra, no en lo que quiere… “Pero nunca renuncies a tus sueños, nunca entierres definitivamente una vocación, nunca te des por vencido…de buscar vivir en lo que en tu discernimiento reconoces como una verdadera vocación. En ese camino serás…capaz de hacer brotar tus mejores capacidades de sacrificio, de generosidad y de entrega” 272
Vocaciones a una consagración especial
Finalmente el Papa desarrolla el importante tema de la vocación religiosa. Dice: “Si partimos de la convicción de que el Espíritu sigue suscitando vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa, podemos “volver a echar las redes” en nombre del Señor, con toda confianza. Podemos atrevernos, y debemos hacerlo, a decirle a cada joven que se pregunte por la posibilidad de seguir este camino 274.
El Señor no puede faltar a su promesa de no dejar a la Iglesia privada de los pastores sin los cuales no podría vivir ni realizar su misión. Y si algunos sacerdotes no dan un buen testimonio, no por eso el Señor dejará de llamar. Al contrario, Él redobla la apuesta porque no deja de cuidar a su Iglesia amada.
Jesús camina entre nosotros como lo hacía en Galilea. Él pasa por nuestras calles, se detiene y nos mira a los ojos, sin prisa. Su llamado es atractivo, es fascinante” 277.
Hace falta detenernos para escuchar al Señor. Hasta aquí este importante capítulo.
Espero que el próximo mes terminar con Christus Vivit desarrollando el tema del discernimiento.
Les deseo un bendecido mes de la Solidaridad, en homenaje y recuerdo de San Alberto Hurtado.


+Tomislav Koljatic M.
Obispo

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