Christus vivit

Cristo vive

Queridos hermanos:

El 25 de marzo el Papa Francisco ha entregado a “los jóvenes y a todo el pueblo de Dios” un documento llamado  Christus vivit (Cristo vive).

Este texto es fruto del Sínodo de los Jóvenes realizado en Roma en octubre del año pasado.

Es una carta que quiere recoger miles de voces juveniles de todo el mundo y que “nos recuerda algunas convicciones de nuestra fe y que nos alienta a crecer en la santidad” CV 3.

Como es habitual en el estilo del Papa, él quiso escuchar ampliamente la voz de Dios a través de los fieles esparcidos por todo el mundo en relación a la fe, la vocación y el discernimiento juvenil.

El Sínodo

Este Sínodo se empezó a preparar hace 3 años, con una consulta a todas las diócesis del mundo. Desde Linares también participamos en dicha encuesta.  Luego hubo encuentros preparatorios en Roma con jóvenes delegados de todos los continentes. Al mismo tiempo se abrió una página web en la cual participaron más de 100 mil jóvenes de todos los rincones del mundo. Así, se realizó un largo camino de escucha de la realidad juvenil, entendiendo por tales a los hombres y mujeres entre 16 y 29 años, aunque dice el Papa que  “ser joven, más que una edad, es un estado del corazón” CV 34.

 

En Octubre pasado se reunieron en Roma con el Papa  unas 300 personas, entre cardenales, obispos, laicos y expertos. De Chile estaban dos obispos y dos laicos. Durante 21 días analizaron la realidad de los jóvenes, sus sueños y esperanzas, sus temores y sufrimientos, para proponer caminos de evangelización a los jóvenes del tercer milenio.

El documento consta de 9 capítulos. En esta editorial me es muy grato presentar los primeros 6 capítulos de este importante documento que marcará el camino de nuestro servicio pastoral, no solo para los jóvenes si no en general, para todos los fieles del Pueblo de Dios.

 

Capítulo I: ¿Qué dice la Palabra de Dios sobre los jóvenes?

 

Comienza el Papa revisando qué dice la Biblia sobre los jóvenes. Así revisa figuras juveniles del Antiguo Testamento (José, Gedeón, Samuel, el rey David, Salomón, Jeremías, Rut, y luego en el Nuevo Testamento (el Hijo Pródigo, el joven rico, las jóvenes prudentes, el hijo de la viuda).

En todos estos casos vemos la cercanía de Dios a los jóvenes y las diferentes respuestas posibles ante su llamada CV 5-21.

 

Capítulo II: Jesucristo siempre joven

Dice el Papa: “Jesús es joven entre los jóvenes para ser ejemplo de los jóvenes y consagrarlos al Señor”. Nos recuerda que Jesús murió en la cruz cuando tenía poco más de 30 años. Es importante tomar conciencia de que Jesús fue un joven.

Así el Papa recuerda los diferentes momentos de Jesús en su adolescencia y juventud y la especial relación con el Padre Dios, con María su Madre y con José.

Jesús ilumina a los jóvenes desde su propia experiencia de joven.

Dice el Papa: “«Jesús tenía una confianza incondicional en el Padre, cuidó la amistad con sus discípulos, e incluso en los momentos críticos permaneció fiel a ellos. Manifestó una profunda compasión por los más débiles, especialmente los pobres, los enfermos, los pecadores y los excluidos. Tuvo la valentía de enfrentarse a las autoridades religiosas y políticas de su tiempo; vivió la experiencia de sentirse incomprendido y descartado; sintió miedo del sufrimiento y conoció la fragilidad de la pasión; dirigió su mirada al futuro abandonándose en las manos seguras del Padre y a la fuerza del Espíritu. En Jesús todos los jóvenes pueden reconocerse». CV 31.

“Por otra parte, Jesús ha resucitado y nos quiere hacer partícipes de la novedad de su resurrección. Él es la verdadera juventud de un mundo envejecido, y también es la juventud de un universo que espera con «dolores de parto» (Rm 8,22) ser revestido con su luz y con su vida. Cerca de Él podemos beber del verdadero manantial, que mantiene vivos nuestros sueños, nuestros proyectos, nuestros grandes ideales, y que nos lanza al anuncio de la vida que vale la pena”. CV 32

A partir de este modelo de Jesús, la Iglesia está llamada a renovarse profundamente y volver a ser joven. Y agrega: “Nos hace falta crear más espacios en la Iglesia donde resuene la voz de los jóvenes” CV 38.

El Papa presenta a María como el gran modelo para una Iglesia joven, que quiere seguir a Cristo con frescura y docilidad, con la fuerza de su Sí, “que sostiene y acompaña, cobija y abraza” CV 45.

Concluye este capítulo recordando que en el corazón de la Iglesia está lleno de jóvenes santos, tales como San Sebastián, San Francisco de Asís, S. Juana de Arco, S. Domingo Savio, S. Teresita de Lisieux y  nuestro Ceferino Namancurá, entre otros.

 

Capítulo III: Ustedes son el ahora de Dios

En este capítulo el Papa desarrolla una descripción de los diversos mundos juveniles de nuestro tiempo.

Así, en una rápida enumeración el Sínodo destacó que los jóvenes viven en un mundo en crisis. Muchos jóvenes viven en ambientes de violencia y guerras, de abusos, marginación y exclusión social CV 72-80.

Dice el Papa: “No seamos una Iglesia que no llora frente a estos dramas de sus hijos jóvenes. Nunca nos acostumbremos, porque quien no sabe llorar no es madre. Nosotros queremos llorar para que la sociedad también sea más madre, para que en vez de matar aprenda a parir, para que sea promesa de vida” CV 75.

En relación a su propio cuerpo y su sexualidad los jóvenes manifiestan deseos, heridas y búsquedas, dado que este “tiene una importancia esencial para su vida y en el camino de crecimiento de su identidad” CV 81.

Finalmente, aparecen 3 temas fundamentales en las culturas juveniles de hoy. El ambiente digital (CV 86-90), los migrantes como paradigma de nuestro tiempo (CV 91-94) y la necesidad de poner fin a todo tipo de abusos (CV 95-102).

A modo de conclusión de este capítulo Francisco dice: “Si eres joven en edad, pero te sientes débil, cansado o desilusionado, pídele a Jesús que te renueve. Con Él no falta la esperanza. Lo mismo puedes hacer si te sientes sumergido en los vicios, las malas costumbres, el egoísmo o la comodidad enfermiza. Jesús, lleno de vida, quiere ayudarte para que ser joven valga la pena. Así no privarás al mundo de ese aporte que sólo tú puedes hacerle, siendo único e irrepetible como eres” CV 109.

Capítulo IV: El gran anuncio para todos los jóvenes  

Dice el Papa: “Más allá de cualquier circunstancia, a todos los jóvenes quiero anunciarles ahora lo más importante, lo primero, eso que nunca se debería callar. Es un anuncio que incluye tres grandes verdades que todos necesitamos escuchar siempre, una y otra vez” CV 111

  1. La Iglesia anuncia un Dios que es amor, un Dios que te ama.
  2. Cristo te salva. Mira los brazos abiertos de Cristo crucificado y déjate salvar una y otra vez.
  3. ¡Él vive! Sí, Él vive, entonces sí podrá estar presente en tu vida, para llenarla de luz. Junto al Señor está siempre el Espíritu Santo, dador de vida.


Capítulo V: Caminos de juventud

Dice el Papa: “Dios es el autor de la juventud y Él obra en cada joven. La juventud es un tiempo bendito para el joven y una bendición para la Iglesia y el mundo. Es una alegría, un canto de esperanza y una bienaventuranza” CV 135.

Por tanto, la juventud es un tiempo de sueños y de elecciones, (CV 136-143), tiempo de ganas de vivir y experimentar (CV 144-149), de amistad con Cristo (CV 150-157), de crecimiento y maduración (CV 158-162), en sendas de fraternidad (CV 163-167), comprometidos con la trasformación del mundo (CV 168-174), siendo misioneros valientes (CV 175-178).

No podemos dejar de destacar con gran alegría una frase de San Alberto Hurtado citada por el Papa en el N 175:«ser apóstoles no significa llevar una insignia en el ojal de la chaqueta; no significa hablar de la verdad, sino vivirla, encarnarse en ella, transformarse en Cristo. Ser apóstol no es llevar una antorcha en la mano, poseer la luz, sino ser la luz […]. El Evangelio […] más que una lección es un ejemplo. El mensaje convertido en vida viviente».

 

Capítulo VI: Jóvenes con raíces

En este  capítulo el Papa una vez más vuelve a reiterar la necesidad del encuentro de los jóvenes con los ancianos, destacando que ambos se necesitan para su pleno desarrollo y felicidad.

Un buen resumen de este capítulo se encuentra en los números 200 y 201.

Dice: “199. Si caminamos juntos, jóvenes y ancianos, podremos estar bien arraigados en el presente, y desde aquí frecuentar el pasado y el futuro: frecuentar el pasado, para aprender de la historia y para sanar las heridas que a veces nos condicionan; frecuentar el futuro, para alimentar el entusiasmo, hacer germinar sueños, suscitar profecías, hacer florecer esperanzas. De ese modo, unidos, podremos aprender unos de otros, calentar los corazones, inspirar nuestras mentes con la luz del Evangelio y dar nueva fuerza a nuestras manos.

  1. “En el Sínodo, uno de los jóvenes proveniente de las islas Samoa, dijo que la Iglesia es una canoa, en la cual los viejos ayudan a mantener la dirección interpretando la posición de las estrellas, y los jóvenes reman con fuerza imaginando lo que les espera más allá. No nos dejemos llevar ni por los jóvenes que piensan que los adultos son un pasado que ya no cuenta, que ya caducó, ni por los adultos que creen saber siempre cómo deben comportarse los jóvenes. Mejor subámonos todos a la misma canoa y entre todos busquemos un mundo mejor, bajo el impulso siempre nuevo del Espíritu Santo”.

El próximo mes, Dios mediante, les entregaré los siguientes 3 capítulos restantes de la Christus vivit, en los cuales el Papa aborda temas de gran actualidad, tales como la pastoral de los jóvenes, la vocación y el discernimiento.

Pidamos al Espíritu Santo en la fiesta de Pentecostés ya tan cercana que nos colme de su luz y fuerza para hacer vida estas sabias enseñanzas del Papa Francisco.

Les bendice con cariño, bajo el amparo de María,

+Tomislav Koljatic

Obispo de Linares.

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