Esperando al Papa Francisco

Periódico Buena Nueva de Linares > Diciembre 2017 > Esperando al Papa Francisco

Queridos hermanos:
Luego de meses muy intensos de preparación y oración, la presencia del papa Francisco ya se siente muy cercana, llenado de alegría y esperanza el corazón de los fieles y de los chilenos de buena voluntad.
Ciertamente su Visita desde el 15 al 18 de enero próximo será ocasión de grandes bendiciones a la Patria.
Serán millones de personas, especialmente pobres, enfermos, niños y ancianos, los que podrán verlo, escucharlo, tocarlo, y recibir la paz de Dios a través de él, que es su instrumento.
El programa ya se conoce. Tendrá los elementos típicos de las Vistas Papales a todos los países del mundo, tales como el saludo a la Presidenta y autoridades nacionales en La Moneda, y saludos protocolares en los aeropuertos al llegar a Santiago y al partir a Lima desde Iquique.
Pero sobre todo tendrá los acentos que el mismo Vicario de Cristo ha querido elegir, para destacar sus opciones pastorales más personales. Foto1
Así, la Misa en Santiago que será multitudinaria, estará abierta a todos aquellos que quieran participar, sin exclusiones de ninguna especie. Se espera que sea multitudinaria, convocando fieles desde Copiapó hasta Linares, especialmente los fieles de las parroquias, familias, adultos mayores, enfermos.
La Misa en Temuco será un signo de su preocupación por el conflicto que se vive allí desde hace ya demasiado tiempo, su cercanía al pueblo mapuche y al pueblo chileno que allí viven desde hace siglos, su deseo de apoyar el diálogo que destrabe este largo conflicto social que tiene múltiples raíces y causas y que ya se prolonga dolorosa e inútilmente por varias décadas. Es necesario reiterar que la responsabilidad de solucionar esta situación es del mundo civil y político, quienes deben ser los actores y ejecutores de las negociaciones que permitan alcanzar acuerdos que lleven la paz a esa tierra de los pueblos originarios. Los consensos existen, y así lo han manifestado diversas autoridades y comisiones, la última presidida por el Obispo de Temuco, pero ha faltado la voluntad política para hacerlos realidad. Dios quiera que la presencia del Papa ayude a dar el impulso necesario para llegar al ansiado puerto de la paz social e integración. Allí se espera la presencia de cientos de miles de hermanos argentinos que vendrán a ver y estar con “su Papa”.
La Misa de Iquique, junto a nuestro hermoso mar, recogerá la centenaria diversidad de las culturas andinas presentes en el Norte Grande, como asimismo la presencia cada vez más numerosa de inmigrantes venidos de toda América Latina y el Caribe, presencia que ya es una realidad que llegó para quedarse y que está llamada a enriquecer nuestra identidad y cultura chilena, así como lo hicieron los diversos pueblos llegados a este finis terrae desde hace ya 5 siglos.
Pero además tendrá el Papa otros momentos muy significativos que él eligió personalmente y que llevarán su sello.
Entre ellos la visita a la cárcel de mujeres de Santiago, centro penitenciario que hasta hace muy pocos años atrás dirigían las Religiosas del Buen Pastor y que actualmente llevan la pastoral. La presencia del Papa en ese lugar será una invitación a la sociedad a no olvidar esos rostros de mujeres, muchas de ellas madres y esposas, que están privadas de libertad, pero lo que es peor, privadas de esperanza hacia el futuro, encadenadas a las redes del narcotráfico y de otros delitos.
Tantas veces se nos dice la que la solución a la delincuencia es más castigos, más cárceles y personas encarceladas, pero la experiencia demuestra que ese camino no rompe los círculos de la injusticia, la iniquidad y el delito. Solo el trabajo lento, paciente y pleno de amor al hombre y la mujer caídos son capaces de dignificar, levantar y reinsertar en la sociedad a esas personas que son parte de la misma y única sociedad de la que todos formamos parte. No debemos levantar muros si no tender puentes en palabras de Santo Padre.
Otro momento lleno de significado será su visita al Hogar de Cristo en Estación Central. Allí orará en la tumba de San Alberto Hurtado, como un peregrino más que acude a la intercesión de este gran santo, así como lo hacen a diario centenares de fieles venidos de todos los rincones de Chile.
De alguna manera San Alberto se adelantó a las prioridades sociales y pastorales que Francisco ha querido encarnar en su Pontificado y que ha expresado en la frase: “Quiero una Iglesia pobre, al servicio de los pobres”.
Allí visitará el comedor que existe desde la época del Padre Hurtado y compartirá con los Patroncitos allí hospedados y los que están en la sala de enfermos terminales.
Uno de los momentos más esperados por el Papa será el encuentro con sus hermanos Jesuitas, algunos de los cuales fueron sus compañeros de estudios durante los 3 años en que el estudiante Bergoglio vivió en la Casa de P. Hurtado, en la década de los 60.
El Papa ha tenido una especial preocupación por los jóvenes. Es por ello que dedicará la tarde del miércoles a estar con los jóvenes de Chile en la explanada del Santuario Nacional de Maipú. Allí tendrá una conversación improvisada con aquellos que están llamados a ser los centinelas de la mañana, los que anticipan el mundo nuevo y mejor que la Humanidad anhela. Recordemos que en octubre del próximo año se realizará en Roma el Sínodo de los Jóvenes, en la cual la Iglesia Universal reflexionará profundamente sobre la realidad juvenil en el mundo entero, la transmisión de la fe en ellos y su vocación cristiana.
Finalmente, el Papa se dará tiempo para compartir con el mundo de la cultura en la Casa Central de la Universidad Católica de Chile. Su presencia será un gran respaldo a esa obra nacida del corazón de la Iglesia chilena y que ha formado por más de un siglo a decenas de miles de profesionales, líderes, sacerdotes, políticos que han servido a la nación con especial distinción. Especialmente relevante será este encuentro con los católicos que buscan la verdad y el bien común en la investigación y en el estudio, para ponerlos al servicio de la vida del que está por nacer, de los pobres y de las necesidades sociales más acuciantes del país.
Mis últimas palabras sean para alentarlos a participar activamente de las actividades del Papa en Chile. Una visita de esta naturaleza se repite muy a lo lejos. Para muchos de nosotros será la única ocasión de verlo personalmente en Chile. No la perdamos si no es por una causa muy grave. A modo de testimonio personal, todavía conservo en mi corazón la Visita de San Juan Pablo II a Chile en 1987. Fue el año de mi ordenación sacerdotal. Pueden imaginar la alegría y la emoción de comenzar mi ministerio de esa forma. Los recuerdos de la Misa de Beatificación de Santa Teresita de los Andes en el Parque O´Higgins (“el amor es más fuerte”), el encuentro con los jóvenes en el Estadio Nacional (“miradlo a Él”), en la Catedral de Santiago (“mi vida vale mi Misa”), la coronación de la Virgen de Carmen en Maipú, el encuentro con los pobladores en La Bandera, quedaron marcados a sangre y fuego hasta el día de hoy y me han sostenido en tantos momentos decisivos de mi peregrinar.
Les deseo entonces una muy provechosa visita del Papa, que la disfrutemos y que deje una huella profunda en nuestra Iglesia y en el alma de Chile.
Se lo pedimos a la Virgen en estos días en que nos preparamos a su maravillosa fiesta de la Inmaculada y a la Navidad, en que María nos regala al Salvador del mundo, de quien el Papa es su Vicario en la tierra.
Les bendice y desea una muy feliz Navidad,
+Tomislav Koljatic M.
Obispo de Linares

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