El 37 Sínodo diocesano, Nuestra pastoral Juvenil

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Queridos hermanos:
Como ya es una muy hermosa tradición, el mes de octubre pasado hemos celebrado el Sínodo diocesano en su 37 versión. Hemos salido fortalecidos y muy contentos de esta experiencia de comunión sinodal, muy en la línea de lo que el Papa Francisco pide a todas las Iglesias del mundo.
El tema elegido este año fue el de la Pastoral Juvenil, como una manera de prepararnos al próximo Sínodo Universal que se realizará en Roma el 2018, que tratará de los Jóvenes, la fe y el discernimiento vocacional y también en concordancia con las prioridades de las Orientaciones Pastorales diocesanas.

Algunos datos

Lo primero que quisiera destacar fue la enorme participación de sinodales. En total fueron 657 personas venidas de todos los rincones de la diócesis, de los cuales 60 fueron monitores, 30 jóvenes y 7 adultos estaban en equipo de servicios, en secretaría eran 15 personas y en la cocina 16. Sinodales en trabajo de grupos y plenarios fueron 529, el más alto número de los últimos años.
La inmensa mayoría de los sinodales eran laicos, 487 participantes, mientras que los consagrados eran 42. Los jóvenes (entre 14 y los 29 años) eran 264 personas, los adultos (entre 30 y 65años) eran 194 y la tercera edad (mayor de 65) eran 29 personas. Como se puede ver, una muy buena representación de las edades.
En relación a los decanatos, Constitución trajo 68 personas, San Javier 79, Linares 135, Parral 113 y Cauquenes 87 personas.
En relación al costo, nuestro Sínodo tuvo gastos por $1.860.635.- los cuales fueron financiados íntegramente con las cuotas de los sinodales y aportes de las parroquias.

La preparación al Sínodo

Como preparación al Sínodo diocesano, el P. Carlos Terán junto a José Dario Ávila, desde la Pastoral Juvenil diocesana mandaron a las parroquias en mayo una encuesta con preguntas que desde Roma se hizo llegar a todas las diócesis del mundo. Nosotros nos concentramos en 6 preguntas. Estas fueron:
1.- ¿Cuáles son hoy los principales desafíos y cuáles son las oportunidades más significativas para los jóvenes de nuestro país?
2.- ¿Dónde se sienten hoy más convocados y acogidos los jóvenes?
3.- ¿Qué piden los jóvenes a la Iglesia? ¿Qué tipo de acompañamiento esperan recibir de ella?
4.- ¿Cómo salir al encuentro de los jóvenes que no frecuentan los ambientes eclesiales?
5.- ¿Cómo y cuánto se interesan y participan las familia y las comunidades en el discernimiento vocacional de los jóvenes?
6.- ¿De qué modo influye en los jóvenes el cambio cultural causado por el desarrollo del mundo digital?
Al cabo de unos meses se recibieron cerca de 450 respuestas desde los colegios, movimientos, parroquias de los 5 decanatos. Todo el pueblo de Dios respondió, es decir jóvenes, agentes pastorales adultos, profesores y consejos pastorales y decanales.
Con estas respuestas se hizo un resumen diocesano que se reflejó en un en power point que se presentó el viernes en la tarde como el punto de partida de los trabajos sinodales.

El trabajo del Sínodo y sus conclusiones

El sábado por la mañana, después de la Hora Santa en la Catedral, Ricardo Nadales de la CECh presentó una excelente mirada acerca de la realidad juvenil en el Chile de hoy, con sus principales desafíos y esperanzas para la Iglesia.
Luego se desarrollo el trabajo en grupos pequeños, que siempre es lo más valorado por los sinodales. Este año se formaron 30 grupos de trabajo, en los cuales la mayoría de los participantes eran jóvenes.
Después de almuerzo se expusieron las conclusiones de los grupos y se trabajó por decanato.
El resumen de las respuestas recogidas en los trabajos de grupos fue:
1.- ¿Son los jóvenes una riqueza para nuestras comunidades? ¿Por qué?
Porque son la alegría de la Iglesia, dándoles vida a las comunidades con sus talentos y carismas. Son inyección de energía y frescura a la Iglesia.
Son el hoy y el mañana de la Iglesia. Aportan Liderazgo. Aportan nuevos ideales. Porque son motivadores y versátiles.
Tiene la tarea de prolongar el legado que nos dejó Jesucristo y proyectarlo en el tiempo.
Son Capaces de Adaptarse a los nuevos tiempos. Están más libres de prejuicios.
2.- ¿Qué podemos hacer para escuchar a los jóvenes?
Incorporarlos a los consejos pastorales.
Darles oportunidad de tomar decisiones, compartir con ellos responsabilidades pastorales, Asignarles responsabilidades, darles confianza.
Que haya más presencia de sacerdotes en los colegios.
Tener actitud de escucha activa, teniendo actividades más dinámicas en la Iglesia, dándoles espacios de expresión. Preparar espacios de encuentro, atreverse a crear nuevas instancias.
Ser empáticos, no creernos los adultos dueños de la verdad.
Acogerlos en su diversidad, (sexual y cultural) sin prejuicios.
Marcarlos con experiencias positivas. Reforzar lo positivo en ellos, corregir lo negativo.
Invertir tiempo en ellos.
Atreverse a explorar nuevas metodologías.
3.- ¿Qué conversiones personales y comunitarias debemos realizar para salir al encuentro de los jóvenes?
De parte de los jóvenes escuchar a los adultos y no ser tan liberales y desenfrenados.
Caminar siempre de la mano del asesor, coordinador, etc. Dejarse acompañar.
Tener una mayor movilidad en el trabajo pastoral “no apernarse”.
Hacer Iglesia de manera integral: adultos, jóvenes y niños.
Abrir puertas, salir al encuentro. Salir a las calles a hacer comunidad.
Ser más asertivos, más empáticos, honestos y coherentes, más contenedores, más perseverantes en el acompañamiento.
Hasta aquí los aportes de los sinodales.
Estamos en camino, “en una etapa nueva de la Evangelización de siempre” (Francisco).
Lo mejor del Sínodo ha sido constatar el enorme interés que hay en los adultos por conocer mejor y acercarse con empatía y cariño a los jóvenes. Y por otro lado, ver en los jóvenes el deseo de ser escuchados, de ser protagonistas, de ser una parte fundamental en la vida de la Iglesia. Así la Iglesia crece, se enriquece, camina, sale al encuentro de los jóvenes y los acoge.
Finalmente la Evaluación contestada por 265 sinodales arrojó una muy buena evaluación, desde el tema elegido, la participación de tantos jóvenes, el ambiente, la calidad de las reflexiones, las liturgias, etc.
Creemos que fue un gran Sínodo, preparado con mucha dedicación, competencia y amor por la Iglesia y los jóvenes, con un desarrollo coherente y enriquecedor y que nos deja un nuevo entusiasmo pastoral que nos hace mirar el futuro con esperanza.

El documento preparatorio del Sínodo de Roma
Aprovecho a compartir un pequeño esbozo de los preparativos del Sínodo de Roma del año próximo.
La Santa Sede ha presentado un Documento Preparatorio para servir de base a los trabajos futuros. En clave del ver, juzgar y actuar, el documento tiene 3 capítulos.
El primero (Ver) se refiere a los jóvenes en el mundo de hoy.
Estamos en un mundo que cambia rápidamente, como tal vez nunca antes en la historia de la Humanidad. Dice “la complejidad elevada y el cambio rápido provoca que nos encontremos en un contexto de fluidez e incertidumbre nunca antes experimentado”. Pero esto más que un problema es una oportunidad.
Un tiempo en que las nuevas generaciones experimentan el deseo de ser actores de sus propias vidas y del cambio, pero no siempre encuentran los espacios para estas acciones.
También los jóvenes de hoy buscan figuras de referencias personales e institucionales cercanas, creíbles, coherentes y honestas. En este contexto el rol de los padres sigue siendo crucial. Buscan interacciones abiertas entre pares libres y sin tensiones. Su pertenencia a la Institución Iglesia se debilita, así como su fe religiosa va en búsqueda de otras experiencias sin Dios.
Son por cierto, una generación hiperconectada.
En el segundo capítulo (Juzgar) titulado Fe, discernimiento, vocación, se profundiza en el tema de la fe en contexto juvenil, en el discernimiento vocacional que dice relación al dialogo con Dios que permite tomar las decisiones fundamentales de la vida, en un contexto de vocación y misión que acompaña toda la existencia temporal y ayudado por un acompañante espiritual.
Finalmente el capítulo III (Actuar) titulado La Acción Pastoral, nos habla del actuar de la Iglesia en relación a los jóvenes. Se trata del desafío de caminar con los jóvenes, sin distinciones ni exclusiones, yendo a sus lugares (las periferias existenciales), adecuando los lenguajes a las culturas juveniles y sus procesos, invitando al silencio, la contemplación y la oración.
Concluye diciendo que el gran modelo de evangelización es María, la joven de Nazareth.
Palabras finales
Estamos ya en el es de María, en preparación a su fiesta de la Inmaculada. Ella es la Mujer que acogió con alegría, fe y disponibilidad el plan de Dios en su vida. Ella fue la gran pedagoga de la fe de su hijo Jesús. Ella es la Madre que cuida de la Iglesia del Señor.
A Ella encomendamos los frutos de nuestro Sínodo, para que podamos escuchar la voz del Espíritu Santo y sepamos acoger a los jóvenes y mostrarles el tesoro del Evangelio de Jesús.
Y a Ella también encomendamos la Visita del Papa Francisco a nuestra tierra. Que este sea un tiempo de gracia, de encuentro con Dios y los hermanos, de fortalecernos en la vida familiar, de muchos frutos de misericordia y conversión, de paz y de reconciliación.

Les bendice con cariño,
+Tomislav Koljatic Maroevic
Obispo de Linares

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