A los 50 años de la Reforma Agraria

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Voz del Magisterio

 

Queridos hermanos:

Este año se conmemoran los 50 años de la ley de Reforma Agraria del Presidente Frei Montalva.  Ciertamente, hito histórico cargado de sentido y trascendencia. Con razón se puede hablar de un antes y un después de la Reforma  Agraria en Chile.

Este mes quisiera aportar una reflexión desde la perspectiva del pastor sobre este acontecimiento que marcó tan profundamente la vida de la Patria y de la Iglesia, especialmente en nuestro mundo rural  campesino. Se trata de destacar los valores evangélicos  que motivaron  a la Iglesia en Chile a apoyar  decididamente este proceso de reforma agraria, más allá de los aciertos y fracasos que hoy, medio siglo después,  podemos reconocer con más lucidez y libertad y que han sido profusamente publicados y comentados.

1.-  El contexto de la Reforma Agraria

La reforma tuvo su contexto histórico, económico y político que la enmarcan y explican en gran medida. Podríamos señalar tres círculos concéntricos. El primer círculo se refiere al contexto mundial, el segundo a la Iglesia Católica universal y chilena y un tercer círculo a la situación socio política del país.

1.1.- Contexto  mundial

En relación a la situación mundial, la década de los 60 es un tiempo de profundos cambios y nuevas esperanzas sobre el futuro de la humanidad. La recuperación económica y la paz  en  Europa  después de la  II Guerra Mundial  llevaban  progreso y bienestar a millones de europeos,  y a través de ellos, al resto del mundo.

El anhelo de la libertad de los pueblos crecía en el mundo entero. Las colonias  africanas comenzaban a independizarse de las potencias europeas abriendo una nueva etapa en la historia contemporánea, rompiendo siglos de dependencia, dominación y colonialismo, junto a un atraso social y económico devastador.

Los avances científicos y tecnológicos permitían mirar el futuro con ojos plenos de entusiasmo y  confianza en las posibilidades que se abrían de un desarrollo humano, social y económico nunca antes visto en la Historia de la Humanidad. El símbolo de estos logros era la carrera espacial que finalmente colocaría al hombre en la luna como una verdadera hazaña inimaginable pocos años antes.  

En esos tiempos el mundo se dividía entre las dos grandes potencias mundiales, USA y la Unión Soviética, quienes ejercían una fuerte presencia  en sus respectivas áreas de dominación ideológica o militar. En este contexto la influencia de la revolución cubana se extendía por América Latina y la Alianza para el Progreso del Presidente Kennedy era la respuesta de EEUU para esta amenaza a la libertad.

Por otra parte, las cifras de la pobreza y la extrema pobreza en el mundo y en Chile eran terribles, escandalosas, y especialmente en los ambientes rurales.

En este contexto mundial,  los pueblos de la tierra empiezan a buscar y a exigir cambios estructurales  más rápidos y más amplios en beneficio de los más pobres y desposeídos de la sociedad. Era el tiempo de las utopías y de los grandes proyectos de transformación social. En Chile se vive la Revolución en Libertad, que tiene lugar en la toma de la Universidad Católica una de las expresiones más visibles de los cambios que los jóvenes exigían para el país.

1.2.- Contexto eclesial  universal

En relación a la Iglesia en los años 60 se vive la efervescencia del Concilio Vaticano II y acogido con enorme entusiasmo y expectación por todo el mundo católico. “Con divina inspiración he decidió convocar a un nuevo Concilio Ecuménico”, dijo el Papa Juan XXIII para abrir las ventanas y permitir que entrara aire nuevo en la Iglesia. Es  el conocido aggiornamiento que invitaba a la Iglesia a profundizar su dialogo con las culturas y el mundo moderno.

En relación al Concilio es ya un clásico el texto de Gaudium et Spes N° 1: “Los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de los que sufren son los gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los discípulos de Cristo”.

El concilio da forma a lo que se llamó el giro antropológico, que pone en el centro de la vida social, económica y política, al ser humano y su dignidad irrenunciable.  Últimamente Juan Pablo II dirá que “el camino de la Iglesia es el hombre”.

El único texto del Concilio que habla de la situación de campo y de los campesinos es la de Gaudium  et Spes 71. Es un texto que resume la dramática situación del mundo campesino en muchas partes del mundo y pide a los cristianos actuar.

“En muchas regiones económicamente menos desarrolladas existen posesiones rurales extensas y aun extensísimas mediocremente cultivadas o reservadas sin cultivo para especular con ellas, mientras la mayor parte de la población carece de tierras o posee sólo parcelas irrisorias y el desarrollo de la producción agrícola presenta caracteres de urgencia. No raras veces los braceros o los arrendatarios de alguna parte de esas posesiones reciben un salario o beneficio indigno del hombre, carecen de alojamiento decente y son explotados por los intermediarios. Viven en la más total inseguridad y en tal situación de inferioridad personal, que apenas tienen ocasión de actuar libre y responsablemente, de promover su nivel de vida y de participar en la vida social y política. Son, pues, necesarias las reformas que tengan por fin, según los casos, el incremento de las remuneraciones, la mejora de las condiciones laborales, el aumento de la seguridad en el empleo, el estímulo para la iniciativa en el trabajo; más todavía, el reparto de las propiedades insuficientemente cultivadas a favor de quienes sean capaces de hacerlas valer. Siempre que el bien común exija una expropiación, debe valorarse la indemnización según equidad, teniendo en cuenta todo el conjunto de las circunstancias.”

 

1.3.- Contexto eclesial en Chile

Por su parte, en Chile ya en el año 1941 el P. Hurtado escribía su célebre “¿Es Chile un país católico?” en el cual denunciaba las terribles condiciones de pobreza material y espiritual de millones de compatriotas.

Antes de él muchos otros eclesiásticos ya habían  levantado su voz para denunciar estos males sociales y despertar las conciencias para luchar contra estas injusticias y flagelos que azotaban a los más pobres. Desde los líderes formados por la Iglesia surge la falange y otros actores sociales que buscan en el Evangelio la fuente de inspiración para su pensar y actuar en política, empujando los procesos sociales a nuevos cambios estructurales nunca antes emprendidos. Los dirigentes sociales, especialmente los juveniles,  sueñan con cambios profundos en la sociedad chilena.

Se llama a una revolución en Libertad y se enfrentan miradas antagónicas en lo ideológico de cómo avanzar en la solución de los enormes problemas sociales que arrastra el país desde la crisis del salitre y la Gran Depresión de los años 30.  Ciertamente en el país se vive una profunda efervescencia social que tendrá un desarrollo muchas veces imprevisibles y dolorosas consecuencias para todos.

 

2.- El rol de los obispos

Es así que en el espíritu del Concilio Vaticano y la larga tradición de pastores comprometidos con lo social en Chile, los obispos de Chile, (recién organizados en una Conferencia Episcopal en el año 1955, de los primeros en América Latina),  publican en marzo de 1962  dos  documentos importantísimos que aportan al debate público social: “La Iglesia y el problema del campesinado chileno” y “El deber social y político en la hora presente”.

En relación al primero, utilizando el clásico enfoque del Ver, Juzgar y Actuar, el documento plantea directamente la necesidad de una reforma agraria en Chile, anticipándose a lo que ya se estaba gestando en el país.  

En el capítulo IV el documento del episcopado plantea algunos problemas sociales del mundo rural:  

  1. a) Desapego de la tierra. Las condiciones de abandono y de atraso en que vive ordinariamente aquel que trabaja la tierra privado de aquellos medios de servicios públicos que hoy son elementos constitutivos de un tenor de vida digno…
  2. b) Discriminación anticristiana entre obreros, es decir, la desigual distribución de la riqueza.
  3. c) Una alta desocupación en las áreas rurales…
  4. d) Incumplimiento de leyes sociales
  5. e) Mortalidad infantil. El alto índice de la mortalidad infantil de nuestro país está radicado principalmente en el campo…

 

Luego, en el Cap V. se plantean las Bases Cristianas para una solución del problema campesino. Es  el actuar.

Dice “Las condiciones en que se encuentra en nuestros días el sector campesino  reclaman con urgencia una profunda transformación de la estructura rural. En esto reina ya un consenso casi unánime”.

A continuación los obispos plantean los puntos clave de este debate ético y moral: el derecho a la propiedad privada que se reconoce abiertamente, el destino universal de los bienes de la creación (llamada hipoteca social por Juan Pablo II)  y el rol del Estado que debe procurar el Bien Común. Estos 3 principios  deben ser conjugados armónicamente.

El documento plantea  2 metas o fines  de la Reforma Agraria: La mejor utilización de la tierra para la comunidad y una mayor participación de la familia campesina en la propiedad y rentabilidad de la misma.

Con mucha lucidez el documento plantea tareas pendientes complementarias a la Reforma Agraria y como se ven, son deudas pendientes hasta el día de hoy.

 

  1. a) Mejorar la Educación básica. Se hace indispensable promover… una mejor educación de base para el hombre y la mujer del campo, (es el momento de recordar las altas tasas de analfabetismo presentes en el mundo campesino en esos años)
  2. b) Proteger la familia campesina. Se hace necesaria una política de protección de la familia que procure su arraigo a la tierra y que brinde modalidades de vida productiva y verdaderamente humanas.
  3. c) Vocación rural. El agricultor consciente de la dignidad y de los deberes que comporta su profesión, se sienta impulsado a mejorar sus condiciones de vida y de trabajo.
  4. d) La pequeña propiedad. Ser pequeño propietario será siempre una meta más deseable y no una vocación frustrada. Chile necesita empresarios en todos los niveles para el desarrollo de su agricultura.
  5. e) Organizaciones indispensables. Los trabajadores de la tierra deben sentirse solidarios los unos de los otros.
  6. f)  Ayuda técnica. Formando un verdadero Instituto de Reforma Agraria.
  7. g) Imposición tributaria. Las cargas sean proporcionadas a la capacidad contributiva de los ciudadanos.
  8. h) Política crediticia. Ofrecer y fomentar suficientes instituciones de crédito a disposición de todos los agricultores.
  9. i) Seguros sociales. No deberán faltar para los sectores agrícolas aquellos sistemas de seguridad, tanto para los productos agrícolas como para el trabajo mismo que dan garantía y bienestar en otros sectores de la producción.
  10. j) Defensa de precios. Dar equilibrio y estabilidad a los precios de los productos.
  11. k) Expropiación Parece que ha llegado a hacerse legítima la expropiación de aquellas propiedades agrícolas que presenten características definidas en orden a un mayor rendimiento y son susceptibles de parcelación ya que ello significa un mejor servicio al bien común. Es grave responsabilidad de los técnicos que, al realizar esta reforma en la estructura agrícola tengan presente que en la expropiación se han de respetar los principios de la justicia y de la equidad con exclusión absoluta de intereses particulares o partidistas.

El deber social y político en la hora presente.

Por otro lado también ese año 1962 el Episcopado chileno publicaba la Carta Pastoral:   El deber social y político en la hora presente. El 18 de Septiembre 1962 el Episcopado de Chile publica este documento.

Ahí indican en la introducción “la obligación de cooperar eficazmente a la solución de los problemas que miran al bien común es un deber perentorio del cristiano. Tenemos el derecho y el deber de intervenir indicando los fundamentos morales, naturales y religiosos, que os deben guiar en estas difíciles circunstancias…”

 

Al analizar la situación actual chilena, los obispos observan, entre otros graves temas, que en el campo “una parte considerable de nuestro pueblo vive allí oprimida por la miseria y en condiciones indignas. Se critica, y con justicia, al marxismo por no reconocer el derecho de toda persona humana a la propiedad de los medios de producción; pero en el campo chileno una minoría de propietarios posee la mayor parte de las mejores tierras agrícolas (4). Lo que atacamos con vehemencia en el terreno de los principios, ¿será tolerable en la práctica, cuando lo sufren nuestros hermanos?”

Después de una larga reflexión doctrinal y llamado a la acción, los obispos concluyen en esta carta:

“El cumplimiento de la ley del amor y de la justicia, la mejor distribución de los bienes materiales traerán como consecuencia un gran bienestar y la verdadera paz se construirá sobre el granítico cimiento de la justicia. Sólo nos queda exhortar a todos en primer lugar a abrir los ojos y a ver.

A ver el sufrimiento de los demás, aunque él nos acuse, con tal que por fin reconozcamos el llamado de Cristo a través de esa miseria que nos rodea.  Tenemos contraída con Cristo la obligación de cambiar con la mayor rapidez posible la realidad nacional, para que Chile sea Patria de todos los chilenos por igual”.

Junto a la reflexión los pastores predican con el ejemplo. 

Es así que algunos de ellos comienzan a modo testimonial la entrega de tierras propiedad de las diócesis  a manos de los campesinos que las trabajaban, apelando a que ellos deben ser los primeros protagonistas de los cambios que les afectan a sus propias vidas, idea que en esos años todavía no eran promovidas.

Emblemático es el testimonio de don Manuel Larraín, obispo de Talca y de don Raúl Silva H. arzobispo de Santiago.

Adelantándose a la promulgación de la Ley de Reforma Agraria, estos decidieron entregar propiedades agrícolas a sus campesinos. Así  el fundo Los Silos en Pirque de propiedad del obispado de Talca el 26 de julio de 1962, (143 Há. regadas ubicadas en la provincia de Santiago), el fundo Alto Las Cruces (de 338 Há en la provincia de Talca), San Dionisio en la provincia de Linares (4.248 Há de las cuales unas 2.000 eran de cordillera) propiedad de Santiago, que benefició a 72 familias. También Alto Melipilla y Las Pataguas Cerro provincia de O´Higgins  con 1.452 Há.

Testigos dicen que el Card. Raúl Silva Henríquez le preguntó personalmente a Juan XXIII la posibilidad de entregar estas tierras del arzobispado a sus campesinos y recibió el apoyo personal del Papa. “Hágalo, yo lo apoyo”.

 

3.- Obras de la Iglesia ligadas al mundo rural

A modo de memoria agradecida señalamos algunas obras emblemáticas que surgieron desde la Iglesia en apoyo al mundo campesino en estos últimos 50 años. Algunas de estas obras más emblemáticas son:

INPROA. Conscientes de la necesidad de acompañar este proceso de cambios promovidos por la Reforma Agraria la Iglesia  crea el Instituto de  Promoción Agraria INPROA.  A los 15 años de la reforma Agraria INPROA dice que ha atendido a unas 70 cooperativas que agrupan a 19.382 socios (unas 100.000 personas en sus familias) y que cubren 25.353 Há.

IER. Instituto de Educación Rural, fundado por Mons. Rafael Larraín en 1955, para promover la educación técnica agraria y la vocación y el liderazgo católico rural. Actualmente sostiene muchos establecimientos educacionales técnicos a lo largo del país  en  favor de los hijos de los campesinos.

DAR Linares, fundado por Mons. Carlos Camus, en 1977, para apoyar el desarrollo de los pequeños agricultores y campesinos de la Diócesis de Linares.

CRATE, fundado por Mons. Carlos González para apoyar el desarrollo de los pequeños agricultores y sectores rurales de la Diócesis de Talca.

INPRU, Instituto nacional de Pastoral Rural, fundado en 1973 por P. Federico Hegarty, M.M. para promover la pastoral y el desarrollo rural de los campesinos.

SOLMIRU, Solidaridad Misionera Rural, fundado en 1995 por P. Federico Hegarty para apoyar la formación de animadores, misioneros y dirigentes para la Iglesia y los cambios sociales del mundo rural.

OCAC. Oficina Coordinadora de Asistencia Campesina, fundada en 1974 por varias diócesis chilenas para ayudar a las familias de la agricultura familiar. Hoy ya no existe.

Este proceso fue apoyado internacionalmente por Instituciones como MISEREOR, BID, CARITAS Internacional, entre otras. Es difícil de cuantificar todo el bien espiritual y material que estas instituciones llevaron a las familias campesinas en estos últimos 50 años.

 

4.- Cartas pastorales posteriores de la Conferencia Episcopal

A lo largo de estos 50 años muchas veces la Iglesia aportó su visión y experiencia para iluminar los graves problemas del mundo campesino en cada momento de la historia reciente. Así lo testifican algunos de sus cartas pastorales que están disponibles en la WEB.

– La Esperanza que nos Une (CECh, 1977)

– Carta pastoral a los campesinos (CECh, 1979)

–  Abrir Surcos para sembrar esperanza (CECh,  1984)

– Mejores caminos para ustedes (CECh, 1993):

– Discípulos misioneros de Jesucristo para un tiempo nuevo (CECh, 2007)

 

5.- Magisterio reciente

En los últimos años el tema de la Reforma Agraria ha seguido estando en el tapete a nivel mundial ya sea en los foros internacionales como en la reflexión de la Iglesia.

El Pontificio Consejo Justicia y Paz publicó en el año 1997 el documento “Para una mejor distribución de la tierra: el reto de la Reforma Agraria” con la firma del Cardenal Etchegaray y el aval del Papa Juan Pablo II.  En su presentación dice: 

“El presente documento se propone solicitar, a todos los niveles, una fuerte toma de conciencia de los dramáticos problemas humanos, sociales y éticos, que desencadena el fenómeno de la concentración y de la apropiación indebida de la tierra.

Se trata de problemas que golpean en su dignidad a millones de seres humanos y privan de una perspectiva de paz a nuestro mundo.

De frente a situaciones marcadas por tanta e inaceptable injusticia, el Pontificio Consejo Justicia y Paz ha pensado ofrecer este documento para la reflexión y la orientación, haciéndose intérprete de una doble solicitud, aquélla proveniente de los pobres y aquélla proveniente de los pastores: pronunciar, con evangélica franqueza, una palabra sobre las situaciones escandalosas, presentes en casi todos los continentes, respecto a la propiedad y el uso de la tierra”.

 

En el Compendio de la DSI publicado en el año 2004  dice en su N 300:  

En algunos países es indispensable una redistribución de la tierra, en el marco de políticas eficaces de reforma agraria, con el fin de eliminar el impedimento que supone el latifundio improductivo, condenado por la doctrina social de la Iglesia, (Populorum Progressio 23, Pablo VI) para alcanzar un auténtico desarrollo económico.

 

El Papa Benedicto XVI en la Encíclica Caritas in Veritate, 9 dice que a la Iglesia no le corresponde el ejercicio directo del poder político ni la elaboración de las leyes, pero sí la de ser luz de las conciencias y fuente de inspiración.  

“La Iglesia no tiene soluciones técnicas que ofrecer y no pretende «de ninguna manera mezclarse en la política de los Estados”. No obstante, tiene una misión de verdad que cumplir en todo tiempo y circunstancia en favor de una sociedad a medida del hombre, de su dignidad y de su vocación. La fidelidad al hombre exige la fidelidad a la verdad, que es la única garantía de libertad (cf. Jn 8,32) y de la posibilidad de un desarrollo humano integral.

Y recientemente el Papa Francisco ha pedido insistentemente a los gobernantes del mundo que trabajen por las 3 T: Tierra, Trabajo  y Techo para los habitantes del planeta.

 

Comentario final

A los 50 años de la Reforma Agraria podemos constatar  con mucha más objetividad sus aciertos y su déficit.  Sobre esto mucho se ha escrito y discutido. Los tiempos han cambiado. Hoy los desafíos son otros. Entre estos: ¿Cómo cuidar la agricultura familia campesina, su cultura, sus tradiciones?  ¿Cómo lograr dar igualdad de oportunidades a los jóvenes campesinos? ¿Cómo equiparar los recursos destinados al mundo urbano con el destinado al mundo rural?  ¿Cómo cuidar el medio ambiente para tener producciones respetuosas y sustentables en el tiempo?

Estos desafíos  son tarea y misión de los laicos. Pero la inspiración la encontramos en el Evangelio.

Que el Señor nos ayude a ser fieles a la misión encomendada al servicio de la vida, la justicia y la paz, para que juntos podamos pasar de “situaciones menos humanas a situaciones más humanas”, en preparación a la plenitud de vida que nos ofrece Dios en su Reino final.

Felices  Fiestas Patrias, bajo el amparo de María del Carmen,

 

+Tomislav Koljatic Maroevic

Obispo deLinares

 

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