Javiera, una joven que vive con alegría su compromiso pastoral

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Hija de Leonor de Las Mercedes y Mauricio Antonio. Es la mayor de tres hermanas (Ángela y Yuliana).
Egresada del Liceo María Auxiliadora de Linares y actualmente cursa su quinto año de Enfermería en la Universidad de Talca, donde también participa activamente de la Pastoral Universitaria, en misión permanente y formación constante, aprendizaje que comparte en su comunidad de base.
La Javi, es una jovencita católica, sencilla, de nobles sentimientos, comprometida con la comunidad y muy alegre de vivir el Evangelio.
En la capilla de Semillero, parroquia de Colbún, desde hace varios años es corresponsal de la Buena Nueva y apoya activamente en la liturgia de los domingos. Junto a sus hermanas están aprendiendo a tocar guitarra, pensando en ser apoyos del coro en la comunidad.
En sus tiempos libres, disfruta de compartir con sus hermanas, amigos y amigas.
Javiera, nos comparte una hermosa experiencia vivida durante las vacaciones de invierno de este año. Cuando con un grupo de 9 jóvenes: Daniela, Sebastián, Mauricio, Diego, Rodrigo y Felipe de Talca y junto a Javiera, Mirko y Valeska de Linares, todos de la Pastoral Universitaria de Talca, acompañados por el P. Carlos Campos, comenzaron a soñar y trabajar para concretar este Anhelo.

Festival Internacional de la Juventud en Medjugorje, Bosnia- Herzegovina


¿Cómo nació el viaje y quien les acompañó en la aventura? Hace ya casi un año, con un grupo de amigos nos surge la inquietud de visitar Medjugorje, y es que ya habíamos escuchado muchas cosas buenas de allá, averiguando nos dimos cuenta de que en agosto se celebraba el Festival Internacional de la Juventud, por lo que nos motivamos mucho más. Formamos un grupo de oración, nos juntábamos frecuentemente a rezar el Santo Rosario y a compartir los mensajes que se transmiten desde Medjugorje. En todo este proceso nos acompañó el Padre Carlos Campos, sacerdote de la Diócesis de Talca, además creamos distintas instancias para recaudar fondos, fuimos ayudados por muchas parroquias y santuarios de la región.
Los plazos se cumplen, ¿Cómo fue la recta final y el arribo al Medjugorje?
Sí el tiempo pasó rápido, al final llegó la fecha, y nuestra peregrinación partía, el viaje se concretaba, lo que en un momento veíamos tan lejano ya era realidad. Llegar a Medjugorje era introducirse en un clima de fe, de paz y de alegría, éramos miles de jóvenes felices de transmitir a Cristo. Podíamos hablar distintas lenguas, proceder de distintas culturas, sin embrago compartíamos la misma fe, vivíamos los mismos sacramentos, seguimos al mismo Señor.

¿Cómo definirías esta experiencia?


Vivir esos días en Medjugorje fue experimentar el amor de Dios y el amor que su Madre, nuestra Madre, nos tienen. Sin duda experimentar ese amor, nos da el aliento necesario para seguir a Cristo, Él siempre nos está llamando. Su amor es tan misericordioso que siempre está pendiente de nosotros, además nos ha compartido a su Madre, ella nos llama constantemente a seguir a su hijo, los mensajes de Medjugorje insisten en acercarse a la reconciliación, a vivir la Eucaristía, a rezar el Santo Rosario, a vivir el ayuno y a leer la Biblia, empaparos de la Palabra. Ella (María Santísima) es categórica e insiste en invitarnos a volver a su hijo.
¿Por qué crees este ambiente tan especial se vive allá?
Todo el ambiente es especial y creo que es sólo porque las personas que allí viven y las que lo visitan creen firmemente en Cristo y que cuando se cree en Él, se puede vivir su amor en plenitud, esa es también nuestra tarea ahora, vivir y transmitir el amor de Cristo a nuestros amigos, amigas, en la comunidad y por supuesto en la familia.
Después de lo vivido, ¿Qué mensaje nos puedes compartir?
En primer lugar agradecer a Dios y a todas las personas que nos permitieron llegar hasta Bosnia. Y les invito a vivir los sacramentos, a saber lo que cada uno de ellos significa en nuestra vida, a encontrarse con Cristo en la oración y en sus obras, y a rezar siempre, siempre el Santo Rosario, la única oración que Dios no escucha es la que no se hace.

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