Carta a los Jóvenes

Dile Sí a la Vida

La grandeza de una democracia se mide en el grado de protección que la ley otorga a los más pobres, débiles e indefensos.

 

Este principio se borra de un plumazo con el proyecto de ley de aborto en 3 causales recientemente aprobado en el Senado de la República. En este proyecto se consagra la ley del más fuerte sobre el más débil, pasando a llevar así la razón y la verdad, y consagrando el nefasto principio de que el fin justifica los medios, ya que por lograr un fin bueno que es ayudar a la madre en dificultades, se utiliza un medio malo cual es la de quitar la vida de un ser inocente e indefenso.
En la primera causal se apela al peligro de vida de la madre por razón de un embarazo. La ciencia y la práctica médica en Chile hace ya muchas décadas que tiene resuelta este terrible dilema. Siempre la medicina y el equipo médico lucha hasta el final por salvar las dos vidas. Si en razón del tratamiento médico que busca salvar la vida de la madre trae como consecuencia la muerte del niño que está en su vientre, aquí no hay aborto. Se trata de una consecuencia no buscada al aplicar una terapia por salvar la vida de la madre y que tiene como consecuencia no deseada la muerte del niño. Es la aplicación del principio ético del doble efecto. Siempre se busca un bien, salvar la vida, nunca se busca como acción directa la muerte del niño. Como se ve, no es necesaria esta causal por que en la práctica no se necesita.
En el segundo caso, la inviabilidad del feto, la aprobación es desconcertante en el Chile de hoy. Como país se ha avanzado muchísimo en erradicar la discriminación de cualquier naturaleza y en acoger, integrar, aceptar la diversidad. Esto es un avance que todos celebramos.
En la ley de aborto, se establece exactamente lo contrario. El que es diverso, debe ser eliminado. No tiene derecho a existir. No está de más recordar los miles de personas que según esta ley no tienen derecho a existir y que han sido la razón de ser de tantas madres y familias, y han aportado a la Humanidad con sus talentos, creaciones, inventos. Entre nosotros debemos recordar la maravillosa Teletón que nos une y nos moviliza en todo Chile para expresar nuestro apoyo y compromiso con aquel niño o niña con enfermedades o discapacidades. Esta ley hará que la Teletón deba desaparecer con el tiempo.
En el tercer caso de violación, el proyecto de ley no exige denunciar al violador y en algunos casos ni siquiera exige el consentimiento de los padres ni de la madre de la niña violada para realizar el aborto. Así, la ley consagra la impunidad total del violador que seguirá en la calle agrediendo a mujeres y en cambio decreta la muerte del inocente que no podrá ver la luz.
En definitiva esta es un ley que acentúa el individualismo que tanto daños nos hace como sociedad, no protege al débil, elimina lo diverso, y abre la puerta al aborto libre, sin condiciones.
El argumento que dice que una mujer es dueña de su cuerpo no aplica en este caso ya que el niño por nacer es desde el mismo momento de la concepción otro individuo, con un ADN diferente, único e irrepetible. El aborto no actúa sobre mi cuerpo, actúa sobre el cuerpo de otro ser humano, destruyéndolo.
Termino diciendo que los cristianos creemos que la vida es un don maravilloso de Dios, que siempre es una oportunidad que vale la pena ser vivida, y que la respuesta al dolor y angustia de una madre en una situaciones límites no es la muerte si no la vida, el acompañamiento, la compasión, el amor.
Nosotros creemos en un Dios que es Vida y Amor, quien nos manda No Matar, menos al niño inocente e indefenso. Porque el amor siempre es más fuerte.

 

 

Les bendice con cariño,
+ Tomislav Koljatic Maroevic
Obispo de Linares.

 

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