El Papa Francisco y Aparecida

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Voz del Magisterio

Queridos hermanos:
El mes pasado todo Chile se vio profundamente conmovido por la inesperada y gozosa noticia: “¡¡El Papa Francisco viene a visitarnos en enero próximo!!”.
Ciertamente una sorpresa inmensa toda vez que el Papa tiene tantos compromisos, responsabilidades y deberes que cumplir en Roma, teniendo en cuenta también su avanzada edad y la gran lejanía geográfica de Chile.
Esta visita pastoral, decidida personalmente por él, es un gran esfuerzo que asume libremente movido únicamente por su corazón de buen pastor que quiere llegar hasta las periferias del mundo para traernos la bendición y la paz del Señor.
Todavía falta muchos meses para su llegada el lunes 15 de enero próximos, por lo que los detalles prácticos acerca de las actividades en Santiago, Temuco (especialmente con el mundo Mapuche) e Iquique (con los inmigrantes), aún no los conocemos. En las próximas semanas ya vamos a ir sabiendo de los lugares y las actividades que desarrollará en Chile el sucesor de Pedro.
Pero si es conveniente comenzar hoy mismo la preparación espiritual de su Visita.
En este sentido me parece oportuno recordar la V Conferencia General del Episcopado de A Latina y del Caribe, más conocido por Aparecida, que lanzó al mundo la figura del arzobispo de Buenos Aires, Cardenal Jorge Mario Bergoglio, hoy el Papa Francisco, ya que le correspondió ser el redactor principal del Documento final.
Este encuentro realizado en el impresionante Santuario a María en Brasil, contó con la presencia del Papa Benedicto XVI y reunió unos 300 representantes de las Iglesias de toda América Latina y del Caribe, entre ellos obispos, presbíteros, religiosos y laicos.
En ese histórico encuentro pastoral se delinearon las grandes orientaciones que han inspirado a la Iglesia latinoamericana en esta última década.
Aparecida ha marcado nuestra pastoral en cada Diócesis, parroquia, comunidad eclesial. Las grandes intuiciones pastorales de Aparecida están presentes día a día entre nosotros y son también las grandes acentuaciones que el Papa venido de A. Latina ha llevado al pontificado.
Conceptos como “una Iglesia en salida”, “ir a las periferias existenciales del hombre”, “una Iglesia pobre al servicio de los pobres”, el cuidado de la casa común, la preocupación por los migrantes, por la corrupción, etc. son ideas ya muy desarrolladas en Aparecida y que luego han sido comunes en el magisterio del Papa Francisco.
Por ello, como preparación a su visita a Chile, y al celebrar los 10 años de su realización, les entrego algunas de estas grandes opciones y criterios que Aparecida nos regala como luz para nuestras comunidades.

El contenido de Aparecida

El documento sigue la clásica metodología del Ver, Juzgar y Actuar que caracteriza los documentos de Iglesia. Es por ello que se divide en tres grandes partes.

1.- El ver

La primera parte, titulada “La vida de nuestros pueblos hoy” define el concepto guía de todo el documento: El de Discípulo Misionero.
Aparecida recalca que cada bautizado, cada cristiano es y debe ser un discípulo misionero del Señor. No habla de discípulos y misioneros, como 2 realidades separadas, diferentes, como lo decían por lo demás los documentos preparatorios. No. Se trata de que todo bautizado debe ser un discípulo del Señor en su Iglesia y por esta razón es un misionero. La llama de la vela, ilumina y calienta al mismo tiempo. No se puede separar la luz del calor. Así también ocurre con el que forma parte de la Iglesia del Señor.
Repasando el documento de Aparecida podemos ver que el concepto de discípulos misioneros aparece 112 veces, discípulo se habla en otros 74 lugares del texto, de misión habla en 95 textos y de misionero en 146.
Casi no hay página en que no se hable del discipulado o de la misión.
Como testimonio de esto un texto ya clásico de Aparecida: “Conocer a Jesús es el mejor regalo que puede recibir cualquier persona; haberlo encontrado nosotros es lo mejor que nos ha ocurrido en la vida, y darlo a conocer con nuestras palabras y obras es nuestro gozo” (N°29).
Concluye esta Primera Parte reafirmando que la Misión de la Iglesia es Evangelizar, es decir, anunciar a Cristo muerto y resucitado como el único salvador del mundo.
A continuación Aparecida se hace cargo de los desafíos de la realidad en América latina que desafían a los discípulos misioneros.
En esta sección se revisa la situación sociocultural, económica, política, ecológica, como la situación de los pueblos indígenas y afroamericanos en el Continente y se pregunta cuál es la tarea de la Iglesia en este contexto.

2.- El Juzgar

La segunda Parte se dedica a Juzgar esta realidad a la luz del evangelio. Se titula “La vida de Jesucristo en los Discípulos Misioneros”.
Lo primero que se destaca es la alegría que provoca el encuentro con el Señor. Luego se destaca la dignidad humana, el valor de la vida y de la familia, del trabajo, la ciencia y la tecnología, el destino universal de los bienes, la ecología.
Luego se destaca que el discípulo misionero es tal si se configura con el Maestro, animado por el Espíritu Santo, dando testimonio de comunión en la Iglesia, a partir de la diócesis, en la parroquia y en la Comunidad de Base. Se analiza el rol del obispo, de los sacerdotes, diáconos, de los religiosos y religiosas y de los laicos en la tarea evangelizadora.
Una gran preocupación manifiesta Aparecida por la formación de los discípulos misioneros. Esta se da en el encuentro con Cristo en sus sacramentos, en la Palabra, en la oración, en los santuarios (religiosidad popular), en los pobres.
Se destaca la enorme importancia de la catequesis, de la familia, de la escuela cristiana en la formación de los fieles.

3.- El Actuar

En la tercera Parte se aborda el actuar del discípulo misionero. Los cristianos estamos al servicio de la misión, “para que los pueblos tengan una vida plena en Cristo”.
Aparecida nos invita a una profunda renovación misionera de las parroquias y comunidades, para salir a anunciar el reino de Dios, la justicia social y la caridad.
Se renueva la opción por los pobres y excluidos de Puebla, y se recuerdan los rostros sufrientes que nos duelen y debemos servir: Migrantes, enfermos, adictos, encarcelados, personas en situación de calle, entre otros.
Un capítulo entero, el 9, se dedica a la familia, personas y vida. Aquí se destaca el valor del matrimonio, de los niños, los jóvenes, los ancianos, la dignidad y participación de la mujer, el rol del padre, el cuidado del medio ambiente y el valor y defensa de la vida, tan amenazada por el aborto. Aparecida dice que “la vida es un regalo gratuito de Dios, don y tarea que debemos cuidar desde la concepción, en todas sus etapas, y hasta la muerte natural, sin relativismos”. DA 464.
Finalmente Aparecida trata del amplio mundo de la cultura, de la necesidad de evangelizarla, la educación como un bien público, el valor de los medios de comunicación social, la política, la integración de los pueblos de A. Latina y la reconciliación.
Al cabo de 10 años de Aparecida y en preparación a la visita de Francisco a Chile podemos hacer un examen de conciencia personal y comunitaria.
1.- ¿Somos hoy más y mejores discípulos del Señor que ayer?
2.- ¿Hemos experimentado una verdadera conversión pastoral al servicio de la Misión?
3.- ¿Buscamos el rostro del Señor diariamente en los lugares que sabemos Él está?
3.- ¿Hemos salido a las periferias existenciales para llevar la luz de Cristo a aquellos que no conocen el poder del amor de Dios?
Que el Señor y su Madre nos permitan preparar el corazón para esta visita histórica de Francisco a esta tierra que él conoció siendo un joven seminarista en la Casa de Padre Hurtado, para que su visita pastoral nos regale abundantes frutos de vida, solidaridad, fe y reconciliación.

Les bendice con afecto,
+Tomislav Koljatic Maroevic
Obispo de Linares

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