En los 40 años de Buena Nueva

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Queridos hermanos:
Este mes se cumplen 40 años de existencia de nuestro querido periódico diocesano “Buena Nueva”.

Un poco de historia

Corría el mes de junio del lejano año 1977, cuando un joven y visionario obispo, recién llegado a su nueva diócesis, entregaba la primera edición de un sencillo periódico que quiso llamar “Buena Nueva”.
Desde que asumiera esta desafiante tarea pastoral, en marzo de ese mismo año, don Carlos Camus comprendió que necesitaba un instrumento que estuviera “al servicio de la comunión, la comunicación y la participación de los fieles”.
Al recorrer las extensas distancias que separaban una parroquia de otra, viendo las dificultades que representaban los caminos de tierra, la necesidad de fortalecer la acción pastoral común entre los sacerdotes, religiosas y laicos, y el deseo de que los fieles pudieran ser parte más activa de la acción evangelizadora, fue que vio imperioso el contar con un medio de comunicación propio y permanente, en el que con plena libertad pudiera llegar a todos los rincones de la diócesis.
Sin esperar más, se puso manos a la obra y con la confianza puesta en la Divina Providencia, dio vida a la Buena Nueva, que en su primer editorial invitaba a los fieles “a acoger con cariño, que es pobre pero nuestra, y como las cosas de Dios, que son siempre humildes”.
En la memoria agradecida que estamos realizando en este importante aniversario, damos gracias a Dios por este magnífico medio de evangelización que lleva la huella de su fundador.
Si la Buena Nueva recogía la vida de la Iglesia diocesana, en ella el punto alto lo constituía el mensaje del Pastor que mes a mes orientaba, animaba, enseñaba, consolaba a sus ovejas, especialmente a los jóvenes a los que dedicaba una carta aparte. Con su estilo ágil, periodístico pero lleno de fervor y amor a la Iglesia y sus hermanos, se dirigía en breves cartas a sus fieles para hablarles de los temas del momento.
Así por ejemplo de la urgencia de organizar las Caritas parroquiales ante tantas necesidades, de ser una Iglesia servidora y misionera, la necesidad de una pastoral de conjunto, el valor del Sínodo, de la necesidad de vocaciones sacerdotales y religiosas, de tomar en serio al Señor y su cruz, de la civilización de amor, de la labor de la Iglesia a favor de los pobres y perseguidos, entre otros temas de actualidad.
Al celebrar los 25 años, de Buena Nueva, Don Carlos escribió en su editorial: “Les dejo la Buena Nueva… Contiene la historia de nuestra Diócesis y le deja a los jóvenes del mañana un testimonio de nuestra fe y del amor con que hemos trabajado.” Ciertamente este objetivo se ha cumplido plenamente.

La Red de Corresponsales

Las dos primeras ediciones las hicieron Monseñor Camus y el P. Silvio. Pero su sueño era que los fieles participaran activamente en su elaboración. Así surgió la idea de los corresponsales. El lema usado para motivar la participación de estos era: “todo cristiano que trabaja por su Iglesia, tiene derecho a saber lo que hace su Iglesia”. Y también le gustaba repetir que este era el único diario “escrito por sus lectores”.
Ya en julio de ese año 1977 se comenzó a organizar la Red de Corresponsales. Ellos están repartidos a todo lo ancho y largo de la diócesis, en las capillas, colegios, movimientos, parroquias, y son los encargados de hacer llegar las buenas nuevas que día a día el Señor les regala en sus comunidades.
En esos años llegaban escritos a mano en una hoja de cuaderno. Hoy a través de los mails son decenas las noticias que llegan al Obispado, aunque aún hay aquellos que aún prefieren la cartita hecha a mano y de manera muy sencilla, donde cuentan lo que están haciendo en la comunidad, sus penas y alegrías.
El rol del Corresponsal es buscar, inscribir, cobrar y entregar personalmente la edición mensual de la Buena Nueva. Actualmente son más de 300 los corresponsales activos, los que siguen constituyendo el pilar fundamental de este Periódico en sus 40 años.
Esta red es variopinta. El mayor, Don Pedrito Arellano de la P. El Sagrario, tiene 96 años y distribuye 25 ejemplares personalmente. La menor, Yuliana de 12 años, quien junto a sus hermanas distribuyen 21 Buenas Nuevas, en el sector de Semillero, en Colbún.

En la Red tenemos profesionales, dueñas de casa, estudiantes jóvenes, adultos y adultos mayores, que conviven y comparten la alegría de servir a sus comunidades. Incluso hay dos corresponsales que no saben leer, pero se las arreglan con sus nietos para que hagan sus cartas.
Todos son voluntarios que con gran sencillez y fidelidad, solo buscan servir a la Iglesia. Allí está su grandeza evangélica.
A lo largo de estos 40 años de existencia, son varios cientos los corresponsales que han colaborado con la Buena Nueva. A modo de gratitud señalamos a algunos corresponsales ilustres que desde el principio se destacaron, tales como el P. Beto Alarcón, el P. Gonzalo Aravena y otros sacerdotes de Congregaciones Religiosas. Así también algunas de las corresponsales han ingresado a la Vida Religiosa, como la Han Angélica Varas, Pilar Tapia, Flérida Espinoza y muchas más.

El caminar de estos 40 años

Su primera edición fue todo un éxito. Se imprimieron más de 10 mil ejemplares en una imprenta de Talca, a un costo de 20 pesos. En esos años había que llevar todo el material escrito mes a mes a la imprenta y traer luego los ejemplares en autos desde ese lugar para ser luego distribuidos con gran dificultad por la falta de medios.
En cada edición se recoge la vida de las parroquias y decanatos, los acontecimientos más importantes que han ocurrido en la Iglesia diocesana, noticias de los departamentos y de Caritas, informes del 1% y de las colectas, aniversarios y otros.
Con los años y el avance de las tecnologías, se han ido incorporando nuevos adelantos que han permitido a la Buena Nueva renovarse y permanecer en el tiempo como una de las más antiguas publicaciones diocesanas del país, en formato de periódico. Es así que hace unos años se cambio de papel para mejorar la calidad y permitir imprimir las portadas en colores como los calendarios una vez al año. Y por cierto es posible leerla íntegramente, on line, en la página web del obispado, www.obispadodelinares.cl.
Actualmente consta de un Consejo de Edición que fija las líneas y contenidos. Siempre se ha intentado que sea autofinanciada, este año con el pequeño aporte de $500 mensual que se cobra y los ingresos de alguna publicidad. En este año su tiraje va en 5.600 ejemplares.

Mirando hacia el futuro

Esta celebración nos llena de satisfacción, gratitud y esperanza.
De satisfacción por el camino recorrido, de fidelidad al proyecto original pero con creatividad para adaptarse a los cambios de época.
De gratitud a tantos y tantos que han hecho posible la permanencia de nuestro periódico diocesano a lo largo de ya 40 años. Una especial mención merece su periodista Yasna Rebolledo, que ha sido el alma de estos últimos años de existencia. Para ella y sus colaboradores, nuestra gratitud y aprecio. Gratitud también para las Instituciones de cooperación que le ayudaron, al comenzar y por largos años, también por las que actualmente nos apoyan con su publicidad.
Y de esperanza para el futuro. Sabemos que hoy son muchos los desafíos para la Iglesia de anunciar la Buena Noticia del amor misericordioso de Dios a los hombres y mujeres de mujeres de nuestro tiempo.
Pero estamos convencidos que nuestra Buena Nueva seguirá prestando un enorme servicio a la comunión, comunicación y participación como lo soñó don Carlos hace 40 años en un mes de junio, llevando la alegría de evangelizar a miles de familias cristianas del Maule sur.
Les bendice con cariño, bajo el amparo de María, la Madre de Jesús,
+Tomislav Koljatic Maroevic
Obispo de Linares

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